El pleno de la Diputación de Pontevedra celebrado ayer por la mañana fue tenso, con duros reproches entre la presidenta de la institución, la socialista Carmela Silva, y los diputados del PP, que finalmente abandonaron la sesión en apoyo a los trabajadores de Ence. La pastera no figuraba en el orden del día, pero el acuerdo de la junta de gobierno provincial, en contra de la prórroga de la concesión de la factoría en Lourizán, fue la espita que provocó la movilización.

Media hora antes del pleno, las escaleras del pazo provincial en la avenida de Montero Ríos se quedaron pequeñas para acoger a trabajadores de Ence, de empresas auxiliares, transportistas, productores y una larga lista de pymes. El acceso al salón de plenos se reguló, por primera vez, previa identificación personal, entrega de cualquier cartel a la entrada y la inspección de los bolsos de las mujeres. Solo entraron los que pudieron sentarse. La mayoría quedó en la puerta.

Antes de la sesión, la presidenta de la Diputación dio la palabra al presidente del comité de empresa de Ence, Pedro Soto (UGT), que instó a los políticos a dejar de acusar a la fábrica de contaminar la ría, aseverando que los análisis e informes técnicos reflejaban que la pastera cumple con los parámetros ambientales de la legislación española y europea.

En su lugar, Soto les recordó a los diputados del PSOE y del BNG que el problema fundamental de la ría de Pontevedra, en términos ambientales, está en los fallos del saneamiento de las redes municipales. «Se a ría non é tan rica como antes, o é por unha depuradora que non funciona, que traballa á metade dos ciclos que debera». Soto fue incisivo: «Arranxen a depuradora e o ecolii desaparecerá da ría».

Animó a los políticos locales a declarar sus intenciones reales, que lo que les molesta es que la fábrica choca con el modelo de ciudad que quieren promover. «Algúns din que Ence queda feo aí para ese modelo, pero non mintamos demonizando á xente». Concluyó recordando el impacto social y económico que tiene la fábrica dando trabajo a miles de personas en toda Galicia. Este último punto lo recalcó el portavoz de la plataforma ProIndustria, a quien Silva autorizó también a dirigirse al pleno.

Por su parte, los diputados del PP, en varias ocasiones durante la sesión, intentaron que la presidenta dejase intervenir a más representantes de colectivos afectados. Le recordaron a Silva que ella misma hizo gala de que la Diputación tendría sus puertas abiertas para los pontevedreses y le afearon que hubiese restringido el acceso al salón de plenos.

La presidenta replicó acusándolos de manipuladores y de ser «os máximos inimigos dos traballadores». Al ver que no se atendían sus peticiones, los diputados del PP se fueron del pleno, antes de una moción socialista sobre el nuevo hospital de Vigo.

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Cientos de trabajadores de Ence piden a la Diputación que respeten sus empleos