Las cofradías abren la campaña contra los depredadores de marisco

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

PONTEVEDRA

A la espera del plan de regeneración de la ría de Arousa, los pósitos retiran caracolas, cangrejos y estrellas de mar para frenar la pobreza productiva

20 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La ría de Arousa necesita que alguien le eche una mano. Aquejada de un cóctel de males aún por determinar, su capacidad productiva está en franco retroceso. Esa súbita pobreza se nota especialmente en los bancos de bivalvos. Os Lombos do Ulla, el gran pulmón marisquero arousano, está de capa caída, a la espera de un plan de regeneración que la Xunta prometió hace meses pero que no acaba ni de definirse ni, mucho menos, de aplicarse. Mientras esperan y desesperan, las cofradías intentan adoptar en sus autorizaciones todas las medidas necesarias para garantizar que, al menos en ellas, encuentren los mariscadores algo que rascar. Los pósitos, que en algunos casos han llegado a doblar la inversión en semilla para repoblar los fondos, están a punto de iniciar la batalla contra los depredadores que pueden poner en jaque su magra cosecha.

Las cofradías de A Illa y Cambados tienen previsto comenzar en cuestión de días los trabajos de control de depredadores. Tanto en el entorno de O Areoso, como en el banco de O Galiñeiro, se lanzarán nasas al mar con el objetivo de pescar, esta vez, las caracolas y los cangrejos que suelen darse banquetes de marisco. En A Illa ya están buscando fecha, también, para realizar batidas contra la estrella de mar, otra de las especies con las que tienen que lidiar los mariscadores arousanos.

Pero la batalla contra los depredadores ya arrancó, a principios de mes, en la ría de Arousa. En concreto, en la ensenada de O Grove, donde se ha puesto en marcha un plan piloto para acabar con la plaga de canaílla y busano que ha devastado los otrora ricos bancos de almeja existentes en la zona. La amenaza de que esta plaga se extendiese fuera la de ensenada, donde ha estado localizada los últimos cinco años, ha llevado a la Administración a tomar medidas y a autorizar a los buzos profesionales de la cofradía a retirar los nidos que forman estas especies y que permiten, con cierta comodidad, eliminar miles de ejemplares con un esfuerzo relativamente menor.