Revancha en las tierras del Quijote

El encuentro ante el Manzanares (18.30 horas) de la ida de la segunda eliminatoria quiere hacer olvidar al Mensajero y al Puertollano del año pasado

Tubo, Adrián y Kevin, regresan con la expedición granate a La Mancha, donde jugaron ante el Puertollano.
Tubo, Adrián y Kevin, regresan con la expedición granate a La Mancha, donde jugaron ante el Puertollano.

pontevedra / la voz

La Mancha es ese lugar de cuyo nombre no quieren acordarse los más forofos en la ribera del Lérez. En el sentir popular del granatismo todavía escuece lo ocurrido el 22 de junio del 2014 cuando muchos de los que hoy se vestirán de corto protagonizaban aquel 0-0 entre Puertollano y Pontevedra que dejaba en el camino a los de Pasarón por culpa del 0-2 de la ida. Fue una gran oportunidad que se le escapó entre los dedos a los granates, aunque la lección parece aprendida.

Los escuderos de Luisito se enfrentarán esta tarde (18.30 horas en el estadio José Camacho) a una doble cita con la historia. Por un lado, gastan su segunda y última bala en la recámara para ascender este año a la Segunda División B tras haber sucumbido desde el punto de penalti ante un correoso y poco vistoso Mensajero en la ronda de campeones.

Por otro, una vez caídos y recompuestos los ánimos del vestuario pontevedrés, se atisba ya en la lontananza, Ciudad Real, el escenario donde vengar sensaciones que no evocan precisamente buenos recuerdos desde hace ahora un año. El José Camacho puede ser el escenario perfecto para redimirse. Un estadio pequeño pero un terreno de juego más cómodo en medidas que el del Mensajero. Es cierto que habrá mucho público (aunque no en número como en Pasarón, pero sí en cercanía a los jugadores) y que el calor se presume realmente asfixiante. La Mancha, tierra del Quijote, ofrece un amplio abanico de símiles perfectamente aplicables a este caso. Habrá que doblegar a los molinos y salir indemne de un territorio hostil como el ciudadreleño para llegar con opciones al envite de vuelta, que será el definitivo para uno de los dos contendientes.

Luisito ha desplazado a todos y cada uno de los integrantes del vestuario pontevedrés. Busca el sentimiento de equipo, de piña y que unos retroalimenten a los otros en busca de una comunión anímica que puede ayudar a desnivelar la balanza.

Dudas granates

Luisito y su rival en el banquillo local esconden sus cartas. Es lo esperable y lo lógico ante un envite de este calibre. Parece claro que el talón de Aquiles granate serán las bandas. Sin los laterales titulares (Adrián y Bruno, ambos lesionados), habrá que tirar de fondo de armario. Anxo podría regresar al flanco izquierdo, aunque también ha viajado Lobato. En el otro costado Tubo ya ha jugado en esa posición, al igual que Campillo, uno de los mejores en el último choque, aunque en caso de esta última solución tendría que retocar la pareja de centrales, donde Capi parece un fijo. O bien Kevin o bien Pablo podrían tener que actuar ahí.

En la medular el propio Presa, se perfila como titular, aunque está al borde la suspensión, al igual que Mouriño, que además está entre algodones.

La otra gran preocupación del técnico de Teo es la de Pablo Carnero, su hombre-gol. El vigués ya jugó tocado la pasada semana y es posible que espere en el banquillo por si no fuese necesario su concurso, lo que aceleraría su recuperación pensando en la vuelta de Pasarón.

Incertidumbres manchegas

En el bando local también mantienen dudas a pocas horas del choque. Alcázar quiere recuperar al capitán, Pirri, con molestias en los isquiotibiales, para reforzar la medular y dotarla de veteranía. El que parece descartado es Kevin, que recibió un fortísimo golpe en la cabeza en Lanzarote que le obligó a quedarse en la isla. Del resto, jugarán todos los habituales, ya que la plantilla es muy corta.

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