Y de repente, el reto del Alondras

El Pontevedra visita Cangas como mejor campo de pruebas de cara al play-off

Carnero controlando un balón en el encuentro de la primera vuelta ante los de Cangas en Pasarón.
Carnero controlando un balón en el encuentro de la primera vuelta ante los de Cangas en Pasarón.

pontevedra / la voz

Tras la semana más atípica de toda la temporada, en la que el Pontevedra lograba coronarse como campeón de liga y asegurarse su presencia en la ronda preferente del play-off de ascenso, después de los festejos y de los dos días de descanso otorgados como premio por el técnico, la realidad de la rutina liguera vuelve a llamar a la puerta.

Quedan pendientes dos jornadas de campeonato, a pesar de que los granates parecen vivir ya en lo que será la reválida real del curso, y que se librará en los dos últimos fines de semana del presente mes de mayo. Sin embargo, los dos duelos previstos antes de esa promoción de ascenso se presentan como dos duras pruebas ante conjuntos de la zona alta, que siguen con cuentas pendientes que zanjar.

El Alondras alberga todavía esperanzas matemáticas de asaltar la cuarta plaza y por tanto subirse al carro de los vencedores. El Cerceda, último visitante de Pasarón este año, es tercero, pero puede verse alcanzado por el Choco y ceder una posición, que de cara a los enfrentamientos del ascenso, podría ser perjudicial para los coruñeses.

Así las cosas, lo que en un principio se presumía como un plácido paseo para los ya campeones de liga, se puede tornar en dos citas a cara de perro en las que los rivales saldrán notablemente necesitados y revolucionados, mientras que los granates optarán por las rotaciones, por convertir en protagonistas a aquellos futbolistas que menos minutos han tenido hasta el momento y por realizar probaturas tácticas que aporten posibles soluciones en el cruce del play-off.

La precaución para evitar más lesionados tiene que primar sobre posibles victorias estériles en la tabla, ya que no es posible obtener mejor clasificación que la que ya tiene el Pontevedra.

Nadar y guardar la ropa

Parece evidente que el equipo al que le harán el pasillo los dos próximos fines de semana no puede perderle la cara a la liga.

Luisito quiere seguir engrosando sus registros, apuntalar récords y acabar la campaña como el entrenador del máximo goleador y el menos goleado del Grupo 1, y si es posible, superar la barrera de los 80 puntos. Sin embargo, tiene que proteger y dosificar a sus jugadores más determinantes. Esa conjunción de efectivos en los onces titulares y los banquillos de suplentes, es parte de la labor técnica. También es el momento para que determinados futbolistas den un paso al frente y demuestren que, si llegan en mejor momento que otros protagonistas, están capacitados para marcar diferencias.

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