Las estrellas Michelín con alma pontevedresa renuevan su luz

Pepe Solla y Xoán Cannas revalidan el reconocimiento gastronómico más prestigioso del país entre nuevas recetas


pontevedra / la voz

«Después de tantos años tendrás derecho a compra, ¿no?». Así rezaba el what?sapp que hizo reír el miércoles por la noche a Pepe Solla. Casi tanto como la estrella Michelín que acababan de revalidarle desde Marbella, donde se celebraba este año la cena en la que se hacían públicos los nombres de los ganadores. El mensaje se lo enviaba el escritor pontevedrés Manel Loureiro, pero bien podría haber sido alguno de los «informantes» que todos los cocineros tienen en ese evento, reconoce el otro orgullo culinario del eje Pontevedra-Sanxenxo, Xosé Cannas, propietario del Pepe Vieira.

«Galicia está situada en el primer lugar de España», dice, intentando ocultar su falta de rubor por volver a figurar entre los mejores cocineros del país y del mundo. «Aunque ocupamos el cuarto puesto de comunidades por número de galardones, hay que tener en cuenta que los otros tres son Barcelona, País Vasco y Madrid, y podríamos decir que juegan con cierta ventajilla: aquí no tenemos ninguna gran capital ni estamos pegados a Europa», explica.

Son muchos años recibiendo parte de su calidad de vuelta en forma de reconocimiento internacional -34 en el caso de Solla , y 6 en el de Cannas-, y es difícil que la presión de la responsabilidad no acabe ganando a la emoción del trabajo bien hecho. «Para nosotros es como la noche de Reyes: te puedes llevar una gran alegría o una tremenda decepción», admite el creador de Pepe Vieira. Sin embargo, ninguno de los dos lo va a celebrar de una forma especial. Los dos coinciden en que eso solo sucede el primer año, o los dos primeros a lo sumo. «Yo esta mañana estuve repasando con Suso un snack que servimos en el restaurante. Estaba bien, pero le faltaba algo, y le estuvimos dando vueltas. Ahora quedó mucho mejor, y esa es mi forma de celebrarlo», matiza Solla.

En el fondo de esta naturalidad subyace una idea que expresa breve, clara y concisamente este último Pepe: «La estrella Michelin no te va a llenar el restaurante, lo vas a llenar tú». Por eso prefiere esperar a la noche del 21 de diciembre, cuando toda la plantilla cene junta tras cerrar el restaurante, para festejarlo.

Son entre once y catorce las personas que se encargan de hacer realidad las expectativas de los comensales de Solla, mientras en la cocina del Pepe Vieira son hasta dos docenas de precisas manos las que se mueven al compás que marcan los Pepes.

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