Vara en Bascuas un buey de 400 kilos que, al parecer, el mar arrastró desde Irlanda

Sanxenxo quiere que la Xunta medie para hallar a su dueño y cobrarle el rescate


sanxenxo / la voz

La playa de Bascuas no gana para sustos. Si el invierno pasado el mar se llevó su arena y la sepultó con piedras, esta semana dejó entre sus rocas uno de los varamientos más extraños que se recuerda en la historia reciente de Sanxenxo. Se trata de un buey de 400 kilos y que parece que fue arrastrado por las corrientes desde Irlanda. El hallazgo del bóvido fue la sorpresa que se llevaron los descubridores del cadáver del animal y que no daban crédito a sus ojos.

La retirada de la playa puso a prueba la pericia del Servicio Municipal de Emergencias y de los operarios de Medio Ambiente. No fue tan fácil moverlo. Se descubrió en marea baja, hubo que esperar a la pleamar para sacarlo a flote y aguardar después a la bajamar para depositarlo en la arena y poder subirlo a la costa. A nadie se le pasó por la cabeza llevarlo flotando de un cabo hasta un puerto, porque el espectáculo podría rayar lo rocambolesco, si es que no lo era ya lo suficiente en la playa.

Una pregunta surge en seguida. ¿Por qué desde el Concello se ligó al formidable bóvido con Irlanda? Pues porque en sus orejas tiene los crotales, marcas identificativas sobre su procedencia, y estas precisaban un origen irlandés y un código individual. Si alguien lo hubiese lanzado al mar desde España, se supone que se tomaría la molestia de quitarle las señales para evitar una multa.

El Concello afronta ahora un reto digno de un Sherlock Holmes o una Agatha Christie. El concejal de Medio Ambiente, el independiente José Luis Rodríguez, pidió a la Xunta que averigüe a través del registro de bueyes de Irlanda quién es el dueño y reclamarle el coste de la operación.

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