Un desastre técnico para reír a carcajadas

Joaquín Reyes tuvo que lidiar con decenas de fallos en su espectáculo, pero consiguió meterse en el bolsillo al público


pontevedra / la voz

El público tenía ganas de reír antes de que empezara el espectáculo. Es el efecto que produce Joaquín Reyes, uno de los más prestigiosos y conocidos humoristas que existen en estos momentos en el panorama español, gracias en gran parte a sus programas televisivos «La hora chanante» y «Muchachada Nui». Da la impresión, desde fuera, que solo un auténtico cómico es capaz de conseguir que decenas de fallos técnicos parezcan sacados del guión o, cuando menos, generen risas en lugar de mal humor.

Llegaba el momento de deleitar al público con una traducción al español de algunos de los grandes «hits» musicales de los 80, cuando Reyes anunció que iba a empezar con «Billy Jean», de Michael Jackson. Adoptó la posición, comenzó a chasquear los dedos y... el público con él. Fue entonces cuando dijo: «No, si la música ya está hecha», el público rió sin terminar de entender muy bien por qué, y entonces empezó a sonar la música y él cantó sobre ella.

A veces sonaba demasiado alta, y en otras ocasiones la figura que tenía que salir entre bambalinas para ofrecerle una cerveza llena cuando él la pedía se hacía de rogar de más, hasta el punto de tener que repetir el cómico las últimas frases para volver a dar el pie. Tanto, que el público dio por hecho que el desajuste formaba parte del espectáculo.

Tuvo mala suerte Joaquín Reyes hasta con el «Celebrities». De la urna instalada en la puerta del auditorio del centro social de Afundación extrajo una papeleta con el nombre de... ¡Sarah Palin! Hubo que hacer algo de memoria para recordar detalles que definieran a la polémica republicana estadounidense, y cambiar rápidamente a otra sección. Aún así, las carcajadas, desastrosas o no, se debieron oír desde el exterior del auditorio.

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