Cuarenta años trabajados no son nada

Miles de ex empleados exprimen el paro mientras aguardan a que el Fogasa les indemnice


pontevedra / la voz

«Nin idea, a ver se teño dereito a axuda; se non, morrerei de fame». Ángel Garrido tiene un mes para pensar cómo va a ser su vida a partir de ahora. Hasta entonces seguirá consiguiendo exprimir los 600 euros de paro que recibe cada mes para alimentar a sus dos hijos y su mujer y pagar la hipoteca de 300 euros. Y lo que aporta puntualmente su hijo con trabajos temporales. No es porque no haya buscado soluciones: «Estou cansado de andar por aí, pero nada, con 50 anos estas empresas non queren a nadie». No siempre fue así. Ángel llevaba 29 años trabajando en la misma empresa de hierros. Hasta que hace dos años cerró. Tendría que haberle pagado seis meses de sueldo y 80.000 euros de indemnización. Pero lo cierto es que no le ingresó nada. Llegó entonces el turno del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), pero como hasta hace un mes la firma no se declaró insolvente, hasta ahora no ha recibido ni un euro.

Y, según denuncia la CIG, tampoco va a cobrar en un breve espacio de tiempo, de aplicarse los cambios propuestos: «Aún tendríamos que esperar 16 meses para cobrar, y con el nuevo sistema se cobraría solo el 40% y 2 nóminas, y habría que esperar otros 10 meses para tramitar el expediente, y otros 16 para cobrar otro 40%... y no puede ser». Lo explica así de claro otro de sus ex compañeros de trabajo, Alejandro Diego Romero. Es más joven, tiene 37 años, y aún le quedan siete de paro. Tienen que llegarle para encontrar cómo alimentar a su mujer -despedida por la empresa hace seis años, a los cuatro meses de quedarse embarazada- y a su hijo. De los 700 euros que cobra de paro, 400 van para hipoteca.

600 ? para los cinco de casa

Son solo dos de los afectados por los retrasos en los pagos del Fogasa, pero la lista es larga (3.500 en la comarca de Pontevedra y 10.000 en toda la provincia), y por el camino deja nombres propios como el de José Muñiz. Después de 24 años trabajando en otra firma de hierros de la comarca de O Salnés, cuenta los días de los siete meses que le quedan. Eso, mientras piensa cómo mantener a los otros cuatro miembros de su familia. Apenas puede hablar de su situación sin emocionarse: «A ver como pensamos chegar a fin de mes cando remate a prestación, porque non nos da para pagar a luz e todo», lamenta, y reitera lo mismo que Ángel: «Intentei atopar traballo, pero nada; en canto preguntan a idade non... din que con esa idade non collen a nadie». Se queja, al igual que las otras cien personas que ayer se concentraron frente a la Subdelegación del Gobierno para reclamar el pago de sus indemnizaciones, de lo injusto que es pasar toda la vida pagando al Fogasa con parte de su sueldo y, cuando llega el momento de dirigirse a él, «non haxa onde caerse». Cuando se le pregunta cómo llega a fin de mes, responde: «Apretando ao máximo xa».

Cada historia, un mundo

José llevaba trabajando lo mismo que Roberto. Prefiere no dar su apellido, pero sí dar rienda suelta a la frustración que le genera tener que pedir ayuda, aunque sea puntualmente, a la familia y gente de su entorno. Sobre todo, porque «cuanto más edad tengas peor es para reintegrarte al sistema, y ya el sistema está bastante fastidiado. Aquí parece que los únicos que pagamos somos los obreros. Yo llevaba 24 años trabajando y se me echó a la calle debiéndome 4 meses. He pasado al paro, y cobramos primero el 70%, después pasamos al 60% y, cuando vamos a hacer la declaración, tenemos que cotizar por dinero que no hemos recibido de la empresa, porque el empresario aún encima pone que hemos recibido más dinero del que es». Tiene 45 años y 13 meses de paro por agotar.

José Manuel Arca prefiere no salir en la foto, pero cuenta cómo, a pesar de que su pareja trabaja, tuvieron que dejar su piso de alquiler para mudarse a casa de la madre de ella. Todo, después de 15 años seguidos cotizando.

Jorge Alfonsín, más del doble: 40 años, de los 63 que tiene. Todo para recibir 18.500 euros del Fogasa (la cantidad máxima). «Debían dárnolo, porque o diñeiro é noso, non é do Estado nin nada, descóntanno da nosa nómina».

llegar a fin de mes el fogasa acumula retrasos de más de año y medio

Tras 16 meses les pagarán el 40% de 18.500 euros, y 26 después, otro 40%, lamentan

Casi todos rozan la cincuentena, y buscar otro trabajo es tarea casi imposible

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