Tres parroquias tendrán vigilancia especial este año para evitar fuegos

Saiar, Xesta y San Xoán de Poio destacan en la comarca por sus incendios

Un incendio forestal en la parroquia de Saiar, en el municipio de Caldas, en junio del 2013.
Un incendio forestal en la parroquia de Saiar, en el municipio de Caldas, en junio del 2013.

pontevedra / la voz

O por el número de incendios reiterados o por su virulencia. Son las dos variables que la Consellería do Medio Rural ha tenido en cuenta a la hora de crear la figura de la parroquia de alta actividad incendiaria (PAAI). De las 79 que hay en Galicia, tres están en la comarca de Pontevedra. Se trata de San Xoán, en el municipio de Poio; San Estevo de Saiar, en Caldas de Reis, y San Bartolomeu de Xesta, en A Lama.

En el caso de Poio, la parroquia de San Xoán fue incluida en la relación por el criterio del número de incendios. Según los datos oficiales facilitados por la Xunta, en los últimos cinco años esta zona registró 39 fuegos. En los últimos diez, la superficie quemada fue de 12 hectáreas. Respecto a Saiar y a Xesta, el criterio que primó fue el de gran virulencia de incendios. Aunque en los últimos cinco años ambas parroquias solo sufrieron dos fuegos cada una de más de veinte hectáreas, en los últimos diez años la superficie calcinada por las llamas fue, respectivamente, de 853 y 1.311 hectáreas, en estas dos parroquias de Caldas y de A Lama.

¿Y qué conlleva la declaración de PAAI para estas zonas? De entrada, Medio Rural anunció que ejercerá un control exhaustivo de las ayudas públicas concedidas. También se llevarán a cabo una serie de medidas extraordinarias que pasan por intensificar las actuaciones de vigilancia y disuasión.

Desde el departamento autonómico hacen hincapié en que las parroquias que son declaradas de alta actividad incendiaria podrán dejar de serlo si, durante dos años, tienen un número de incendios igual o inferior a la media de fuegos por parroquia de Galicia en ese período, o si la superficie total media por incendio es igual o inferior a 3 hectáreas.

Algunas voces cuestionan esta nueva figura creada por la Xunta y con la que se persigue reducir el número de incendios en estas zonas. Es el caso de la Organización Galega de Comunidades de Montes Veciñais. Uno de sus portavoces, Claudio Quintillán, sostiene que con esta medida se obvia una relación de parroquias que no han ardido en los últimos años y que tienen arbolado. «Dalgún xeito quedan desprotexidas e esa desprotección pode convertilas en obxectivo dos incendiarios», dijo. Desde este colectivo también ponen en entredicho que se «criminalice» a estas zonas cuando «non hai unha investigación a fondo». El dispositivo de lucha contra los incendios del 2014 es casi el mismo del año anterior. Son 5.767 las personas que lo conforman en la comunidad, pero desde la Organización Galega de Comunidades de Montes ven negativo que «só 1.700 sexan profesionais».

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