Factoría ahonda en su crisis con un ERE temporal para toda la plantilla

El astillero propone a los trabajadores una suspensión de doce meses

Operarios de Factoría Naval trabajando en la reparación de un barco en las vías del astillero marinense el pasado invierno.
Operarios de Factoría Naval trabajando en la reparación de un barco en las vías del astillero marinense el pasado invierno.

pontevedra / La Voz

La crisis de Factoría Naval parece agrandarse después de que el pasado 3 de junio presentase un preconcurso de acreedores abocado por la negativa de los bancos a aportar liquidez. La dirección del astillero daba ayer un paso más para intentar reconducir la situación y planteaba al comité de empresa la intención de aplicar un ERE temporal de doce meses continuados para toda la plantilla. Los fantasmas del pasado se ciernen otra vez sobre unos trabajadores ya afectados por dos procesos concursales.

A falta de que se abra el proceso negociador entre ambas partes, el presidente del comité de empresa, Ángel Torres, asegura que una vez que se suscriba el acuerdo empezaría la suspensión, «que se pararía en el momento en que hubiese carga de trabajo. Estamos todo lo tranquilos que se puede estar con un ERE de doce meses». En estos momentos trabajan en la reparación de un buque y esperan que el próximo mes de septiembre entre un atunero en las vías de Factoría Naval. El departamento comercial sigue trabajando al mismo ritmo y está bien posicionado para que dos nuevos barcos pudiesen entrar en julio y agosto.

El goteo de reparaciones que desde hace más de un año llega al astillero marinense no es suficiente para cubrir las deudas con las entidades financieras. Fuentes próximas a la empresa aseguran que con esos ingresos tuvieron que hacer frente a los pagos a proveedores -ya saldados-, a las nóminas del personal y a los gastos corrientes. Ante la difícil situación que atravesaba, el pasado diciembre la junta general de accionistas tomó la decisión de iniciar las negociaciones con las entidades financieras.

Seis meses después, el esfuerzo fue insuficiente y «no ha sido posible hasta el momento la disposición de las pólizas de crédito habilitadas en el acuerdo marco firmado en abril del 2012». Ni se logró ese aspecto ni buscar un comprador para la unidad 158, un gigante llamado a ser un barco de lujo que desde hace tres meses es propiedad de Bankia, una de las entidades acreedoras que no ponen circulante en manos del astillero. Las otras son Novagalicia Banco y el Banco Gallego.

A pesar de que la situación parece ennegrecerse con el astillero en situación preconcursal y un ERE planeando sobre toda la plantilla, la dirección espera encontrar el respaldo necesario de las entidades financieras durante la próxima semana. La cifra pendiente con las cajas y bancos podría ascender a los 60 millones de euros, después de que la consellería de Industria respaldase la supervivencia de la empresa en el 2012 con avales por más de 22 millones de euros. La situación concursal y las deudas dejan un futuro complicado para el principal astillero de la ría de Pontevedra por la debilidad en la que se encuentra.

Una plantilla mermada

Factoría Naval pasó de tener casi un centenar de empleados a los 23 actuales.

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