Sanxenxo vela a don Ramón, el cura que diseñó el Nuevo Templo

Será enterrado en el espacio que tenía reservado en el interior de la iglesia


pontevedra / la voz

Silencio. Los fieles entraban y salían ayer del Nuevo Templo de Sanxenxo con el silencio que marcan las despedidas. Así homenajeaban a don Ramón, el párroco que falleció ayer a los 95 años después de 60 al frente de la iglesia que él mismo mandó construir en 1976 para satisfacer las necesidades presentes y futuras del pueblo.

Esta mañana será enterrado en su interior, bajo una imagen en bronce de san Juan Bautista en el lugar que tenía reservado en la iglesia donde rezaba a diario. Como muestra de cariño, el Arzobispado de Santiago concedió a don Ramón el privilegio de dormir el sueño eterno en la que fue su casa desde 1954. En el 2010, Patrimonio dio vía libre a la Iglesia para conceder este permiso a «un hombre que fue el gran visionario del horizonte de la villa, le llamaron loco por querer un templo tan grande», recuerda don Samuel, actual párroco de Sanxenxo, que ayer veló su cuerpo hasta que se celebró la misma por su alma.

Fieles de todas las edades se acercaron hasta la iglesia parroquial para despedirle y firmar el libro de pésames. Algunos recordaban a su salida cómo ayudó a construirla con sus propias manos allá por los años setenta. El joven sacerdote encargó en aquella época el trabajo a Joaquín Robles Echenique, uno de los arquitectos del Valle de los Caídos. Hizo cambiar varias veces el proyecto para dotar al templo de mayor capacidad. Sabía que en verano, todo se quedaba pequeño en Sanxenxo. Hoy, caben un millar de fieles, setecientos más que en el plan inicial.

Un adiós «con serenidad»

«Falleció con serenidad y en gran paz», explica don Samuel, que lo pone constantemente como «ejemplo de sobriedad», que cumplió su sueño al ver concluido el Nuevo Templo, donde ofició misa hasta hace un par de años. La edad ya no le permitía acudir a diario y poco a poco tuvo que ir dejando su rutina, esa que desde que llegó a Sanxenxo le llevaba cada mediodía a comer al Hotel Justo, en la playa de Silgar.

Don Ramón será enterrado hoy a las doce de la mañana en el interior del Nuevo Templo. Desde hace tres años ya tenía preparado ese rincón, al que solo falta colocar el epitafio que él mismo dejó escrito. El secreto se desvelará cuando se abra el testamento.

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