Sanxenxo: encrucijada de tiempo político y judicial

El congreso local se complica por el proceso urbanístico y la división cada vez menos disimulada en el seno del PP local


pontevedra / la voz

El número de imputaciones en la investigación sobre el urbanismo en Sanxenxo se dispara ya a catorce personas. El goteo de protagonistas y secundarios hacia los juzgados de Cambados, donde se instruye la causa, se prolonga desde hace ya dos meses. Desde que el 22 de noviembre se conociese que la alcaldesa, Catalina González (PP), estaba imputada, a la lista se han sumado la exgerente de Urbanismo y actual número dos de la Consellería de Medio Ambiente, Encarnación Rivas; el exconcejal de Urbanismo del PP Ángel Casal, técnicos municipales actuales y otros que ya no lo son, promotores de las obras en entredicho y particulares.

Pero más allá del foco de las cámaras, se juega una partida política de fondo. Los tiempos judiciales y los políticos rara vez van acompasados. Con todo, en el PP tratan de hilar fino. Con 21 congresos locales aprobados en el último comité ejecutivo provincial del partido el pasado 16 de enero, en la villa turística toman posiciones.

Sanxenxo y Pontevedra carecen todavía de fecha fija. El de ayer de Marín fue el tercero congreso en la provincia, tras el de Moraña, que abrió la ronda. En febrero les toca el turno a Catoira, Moaña, A Estrada, Cuntis, O Covelo y Agolada. Después no hay más fechas. Lo más que se atreven a aventurar desde las cúpulas provincial y gallega del PP es que el cónclave de Sanxenxo será «no primeiro semestre» del 2014.

Con una derecha fragmentada que casi le cuesta el gobierno al PP en las últimas elecciones, cunde el nerviosismo de cara a lo que pueda suceder en los próximos comicios. Una operación como las diseñadas por Rafael Louzán para la integración de escindidos en otros municipios se encuentra con fuertes escollos.

Sanxenxo reúne ahora las condiciones que se dieron en otros municipios para garantizar las victorias del PP en las elecciones del 2011. Antes de los comicios del 22-M, a lo largo de cuatro años previos, el PP logró integrar a Cidadáns de Galicia (A Estrada), Cidadáns de Porriño, Unión Veciñal Tomiñesa, Alternativa Tomiñesa, Centristas de Tomiño, Tudenses Unidos Independientes y Coalición Miñorana. Pero el acercamiento para una futura integración de SAL, la formación de centroderecha de Sanxenxo que le ha costado al PP la tranquilidad de una amplia mayoría, simplemente está bloqueada. Los escindidos de Sanxenxo piden la cabeza de la regidora.

Lo que no lograron en las últimas elecciones podría ahora suceder de la mano de la investigación judicial en marcha. Mientras el PP pospone el congreso, la formación a nivel local está dividida. La guerra soterrada entre la alcaldesa, Catalina González, y la concejala y senadora Paz Lago, se ha recrudecido por las vinculaciones familiares con la segunda del origen de las denuncias que han dado lugar a la investigación judicial que ha acabado con la imputación de la regidora.

Lago lidia como puede con una situación que la ha colocado en mitad de la tormenta y que su entorno cercano asegura que le está costando ser objetivo tanto de un sector del partido como de los propios impulsores de la denuncia. Ella calla, y su silencio es munición para unos y otros.

Fuentes del Partido Popular admiten que la situación es incómoda y que resulta ya casi imposible disimular el enfrentamiento entre Catalina González y Paz Lago, que se traslada a la militancia. Las mismas fuentes anticipan que en cuanto se fije la fecha para el congreso local, la senadora podría ser candidata, algo que la obligaría a romper su estrategia de silencio.

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