«Fui a terapia porque no soportaba ser un maltratador»

«Abramos o círculo» es un programa de ayuda psicológica a hombres con actitudes violentas a su pareja. Uno de ellos cuenta su experiencia

Manuel participó hace un año en el programa psicológico «Abramos o círculo».
Manuel participó hace un año en el programa psicológico «Abramos o círculo».

pontevedra / la voz

La mano que un día levantó Manuel separa un antes y un después en su vida. No era la primera vez, pero la denuncia que aquel día puso su ahora exmujer derivó en un juicio rápido y en una orden de alejamiento de ella durante más de un año. Esa noche, que pasó en un calabozo, fue el punto de inflexión que precisó para cambiar. «No me gustó hacer eso, me arrepentí», dice. Poco después, oyó hablar de una terapia de conducta para hombres con actitudes violentas hacia su pareja y él mismo, de forma voluntaria, se presentó para recibir atención.

Abramos o círculo es un programa gratuito de atención psicológica especializada y de apoyo, financiado por la Xunta y desarrollado en colaboración con el Colegio Oficial de Psicoloxía de Galicia, dirigido a hombres que adoptan actitudes inadecuadas y violentas en las relaciones con su pareja, con su familia o su círculo social y desean adquirir nuevos modos de comportamiento exentos de agresividad. Dicen algunos psicólogos de los que participan que un requisito imprescindible para que esta terapia tenga éxito es que el propio implicado reconozca que tiene un problema. «Si vienen con la intención de que esto sea un atenuante en un juicio, o si siguen diciendo en las sesiones que la culpa es de ella, no vale de nada», señalan.

En el caso de Manuel, él sí asumió que no quería ser de esa manera, y hoy, dos años después de la agresión, reconoce que se ve «bien». Aunque no convive con ninguna pareja, cree que esa terapia ha sido fundamental a la hora de controlarse, «porque yo no solo era agresivo con mi mujer». Pero sin duda, lo que más le reconforta es que ahora mismo vuelve a tener una relación «buena» con su ex. «Ella me dijo que no me tenía odio, lo que pasa es que me tenía miedo», apunta. «Ahora la respeto y eso es la base de todo», añade.

Fueron diez sesiones de atención psicológica que recomienda a quienes como él sean incapaces de controlarse. «Por supuesto, recomiendo ir antes de que se llegue a una agresión e incluso a parejas que estén en problemas, que vayan juntas». «Es difícil», dice, mientras cuenta que sobre todo, se trabaja «lo de ponerse en el lugar del otro y así empiezas a ver las cosas de otra forma distinta a la tuya».

En el otro lugar

«Una de las cosas que más me hizo reflexionar fue cuando me dijeron qué pensaría si algún día a una hija mía le ocurría esto con su pareja -explica-. Para mí, que me viniera a buscar la Guardia Civil y que me metieran ese día en el calabozo... Fue como estar en la cárcel, la cabeza no paraba de darme vueltas y me di cuenta de que no quería ser así. No soportaba ser de esa manera, un maltratador... Esa palabra... Por eso decidí ir a terapia».

Antes de que todo esto pasara, Manuel no conocía a qué está dedicado el 25 de noviembre. «Me parece bien que haya este día, a mí por ejemplo, recordar lo que pasé ayuda a querer no volver a hacerlo y me ayudaron a ver que la familia es lo primero», afirma. «Si no te das cuenta de lo que hiciste y que está mal, esto no vale de nada», concluye.

«Ahora respeto a mi exmujer y eso es la base», señala el usuario de la terapia

«Si tú no te das cuenta de lo que hiciste, y que está mal, esto no vale de nada»

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