«Que haya niños en la calle hace que esta sea más segura»

Aboga por implicar a la ciudad en mejorar la autonomía de los menores


Pontevedra / La voz

El pedagogo italiano Francesco Tonnuci (Fano, 1941) fue, sin saberlo, uno de los inspiradores del modelo urbano pontevedrés. Todo surgió de su libro La ciudad de los niños, que vincula el desarrollo de la infancia con cualquier actuación urbana. Ayer explicó sus teorías en el Teatro Principal.

-Se ha convertido usted en un defensor de Pontevedra...

-Sí. Hablo mucho de Pontevedra en mis conferencias. El modelo urbano representa muy bien cómo han de desarrollarse las ciudades con respecto a la autonomía de los niños.

-¿Cuáles son las claves?

-En Italia estamos viviendo de manera dramática el tema de la autonomía de los niños. Prácticamente no pueden salir de casa solos. Los últimos datos que tenemos (2010) demuestran que el porcentaje de niños que van a la escuela solos, entre 6 y 11 años, es del 7 %. En Alemania, por ejemplo, es el 75 %, y en Finlandia, con unas condiciones meteorológicas mucho peores que las nuestras, casi todos.

-¿Y en España?

-No tenemos datos porque no participó en esta investigación, pero creo que España está más o menos igual que Italia.

-¿A qué se debe? ¿A sobreprotección de los padres? ¿A que las ciudades no son seguras?

-Seguro que la razón más fuerte es el miedo. Es decir, que los padres consideran que hoy la ciudad no permite a los niños moverse solos. Esta nueva condición de la infancia produce efectos muy graves para los niños. Le doy un listado: impide el juego, que es la experiencia más importante en la vida de un ser humano; impide la descarga de energía física; impide que los niños vivan la experiencia de riesgo a medida de sus necesidades, con lo que el riesgo se desplaza a la adolescencia y ello conduce a situaciones graves como abusos de drogas o de alcohol, bulling... Fenómenos que yo creo que tienen mucho que ver con el hecho de que los niños no han podido hacer tonterías cuando era la hora de hacerlas y las hacen más tarde.

-Parece un panorama bastante negro...

-Los niños que no se mueven solos son un problema para la ciudad. Primero, porque favorece un uso obsesivo del coche. Pero también porque una ciudad sin niños es una ciudad descuidada, donde la gente no se hace cargo. Los niños en la calle hacen que esta sea más segura. Parece una paradoja, pero no tengo dudas sobre esto. Y por ultimo, la falta de autonomía de los niños también afecta a la escuela. Porque los menores que no viven experiencias propias, autónomas, de aventura, de descubrimiento, ¿qué llevan a la escuela? Lo que ven en la televisión o lo que hacen en un curso de la tarde con un entrenador. Con lo cual los niños de hoy, dicen los maestros, no tienen nada que contar. ¿Y qué hace una escuela si los alumnos no llevan ese material? Vuelven al libro de texto, vuelven a costumbres que parecían superadas.

-¿Qué se puede hacer?

-Permitir a los niños moverse con suficiente autonomía, ocupando y aprovechando el espacio público, significa ser una ciudad democrática. ¿Y que puede hacer una ciudad? Pues lo que está haciendo Pontevedra. Cambiar la jerarquía. Normalmente la preocupación de un alcalde es primero solucionar el problema del tráfico, y después ver si se puede mejorar el servicio público, la bicicleta y por último los peatones. Aquí se le ha dado la vuelta y se empieza por los peatones. ¿Cómo protegemos a los peatones? Pues por ejemplo haciendo que su recorrido sea siempre al mismo nivel. Yo siempre digo que es una vergüenza pensar que superamos las barreras arquitectónicas simplemente haciendo rampas. Al pobre que se mueve en silla de ruedas le pedimos el esfuerzo máximo para subir y bajar, y nosotros que nos movemos en coche, que tenemos motor, vamos tan tranquilos.

Francesco Tonucci pedagogo

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