Una firma de Caldas, pionera en el cultivo de esponjas vegetales

La fibra del producto se obtiene a través de semillas de luffa cylindrica


pontevedra / la voz

Una pequeña empresa familiar de Caldas exporta a varios países, entre ellos Australia, a través de su tienda on line esponjas vegetales cultivadas en la finca La Touza. La fibra de este producto se obtiene a través de semillas de la especie luffa cylindrica -de la familia de las cucurbitáceas-, después de un cuidado proceso natural de entre seis meses y un año que no conlleva el empleo de ninguna sustancia química y que pasa por diversas cubas para su maduración.

Sus impulsores, el técnico superior de Montes Juan Carlos Mascato y la arquitecta Noelia Torrente, destacaron ayer antes de la inauguración oficial que no solo buscan el cultivo de esponjas vegetales, prácticamente inexistente en Europa, sino que pretenden hacer viable la agricultura en el rural gallego.

Las esponjas de higiene personal, que ya se pueden adquirir al precio de 5 euros, tienen detrás tres años de investigación para dar con la mejor fibra. Ante autoridades, vecinos e invitados, Mascato explicó que el proceso más complicado fue el desarrollo de la fibra hasta obtener una «compatible» y «cien por cien gallega». Para ello solicitaron luffas por todo el mundo. «La genética tiene mucha importancia y a partir de las semillas obtenemos tres tipos de fibra, la más esponjosa, para bebés; la intermedia, que es exfoliante; y otra industrial que tiene aplicación en filtros para piscinas», apuntó. Desmaquillantes faciales e incluso limpiadores de biberones estarán en la línea de productos de Ibérica de Esponjas Vegetales. Las birutas sobrantes también se pueden emplear como un antideslizante natural.

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