El extraño mapa de la basura

Lars Christian Casares Berg
christian casares PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

La provincia tiene más contenedores que la media y peores resultados

04 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ayuntamientos que casi no cobran por retirar la basura, rutas de camiones solapadas y mal calculadas, con sus consiguientes sobrecostes de transporte; baja incidencia del reciclaje y demasiados contenedores para el rendimiento que se les saca. Así es el extraño mapa de la recogida de basura en la provincia de Pontevedra.

Se está dibujando estos días en unas jornadas amparadas por la Diputación de Pontevedra que analizan cómo invertir la tendencia: que los residuos dejen de ser un coste para convertirse en un ingreso. Claro que para eso, hay un doble camino por recorrer en la provincia de Pontevedra. Porque parte del que ya se debía haber recorrido no se ha andado. El ejemplo más claro es el de los recibos congelados, que los vecinos pagan a precios de hace una década, todavía en algunos ayuntamientos. Pero hay más.

A modo de ejemplo, se ha constatado que en los 39 concellos de la provincia que han optado por integrarse en el servicio provincial de basuras hay un total de 23.512 contenedores. Aunque la cifra arroja una media por municipio superior a la nacional, «a miúdo atopámonos que eses contedores poderían estar mellor distribuídos», aseguran los organizadores de las jornadas. Lo que se está haciendo es allanar el terreno para una redistribución de los mismos, que, ahora, con una estructura local resulta compleja.

El modelo actual ha generado un déficit, derivado de una recaudación inferior al coste, que crece a un ritmo de 3,6 millones de euros al año. La gestión conjunta de residuos en la provincia busca neutralizarlo.

Se reordenarán rutas y se establecerán plantas de recogida para evitar que los camiones recorran kilómetros en balde. Y se eliminarán conductores. Pero no es ahí donde reside el grueso de la neutralización del déficit. Se penalizará a los concellos que no hagan el esfuerzo fiscal necesario para garantizar la eficiencia. Así se ha dicho. O lo que es lo mismo, si no pagan los vecinos directamente, lo harán los ayuntamientos y, por tanto, los vecinos de forma indirecta.

El servicio provincial de basuras gestionado por la Diputación tendrá un coste anual de trece millones de euros. Obligará a fijar unas tasas de entre sesenta y ochenta euros por vivienda. Pero al igual que se penalizará un mal ejercicio fiscal, se primará una eficiencia en la separación de residuos.

Los ingresos extra se pretenden lograr vía reciclaje. El sector de los residuos genera en España un movimiento económico de 5.000 millones de euros y supone 140.000 empleos. Con un crecimiento del negocio acelerado en torno a una mayor reutilización de lo que se tira, es ahí donde se pretende poner el énfasis. Por cada bolsa se puede alcanzar un 35 % de reciclaje, eminentemente en base a la reutilización de papel, vidrio y plástico. Y aquí hay negocio para quien recicla más. A menos separación de residuos, mayor coste de tratamiento y facturas más elevadas para los ayuntamientos. De momento, los 39 concellos adheridos al plan provincial reciclan un 10 % de sus residuos. Una normativa europea lo fija en un 50 % en el 2020.