Infractores en su adolescencia, respetuosos en su juventud

La Policía Local colabora en la rehabilitación de jóvenes


pontevedra / la voz

«¿Por qué aquí sois tan majos y cuando nos paráis...?». La pregunta que uno de los jóvenes que cumplen condena siguiendo un curso educativo desarrollado por la asociación Arela dirigió a un policía local pontevedrés provocó una carcajada general.

Durante casi cuarenta minutos, el agente no tuvo reparo en someterse a todo un interrogatorio en el que la decena de muchachos -en su mayoría ya cumplieron los 18 años, si bien cometieron un delito siendo menores de edad- le preguntaron sobre distintas cuestiones relacionadas con su profesión.

No obstante, dos fueron los temas que más dudas generaron. Por un lado, todo lo relativo al carné de conducir y al seguro del coche y, por otro, el empleo del narcotest en aquellos conductores que se sospecha que pueden haber consumido estupefacientes. «¿Iso non o faceis?», preguntó asombrado uno de los asistentes. Y más asombrado quedó cuando le respondieron que son pruebas que se realizan desde hace meses.

«¿Qué ocurre con la droga que se incauta?». «¿Si un amigo se va a Marruecos y se mete unos huevos [de hachís] le pueden hacer unas radiografías?». «Pero, si el porro lo llevo en el bolsillo para fumar en casa, ¿me pueden multar?», fueron otras de sus muchas cuestiones. Todas ellas respondidas con mucho sentido del humor. Así, a la última, el agente no se lo pensó. «Eso es tenencia. Es que tienes algo en el bolsillo».

Los jóvenes aprendieron que la cocaína se elimina al cabo de unos dos días a través del hígado, pero, por el contrario, el cannabis se queda en la grasa y es más difícil de eliminar. «Si consumes habitualmente es posible que des positivo aunque ese día no fumaseis un porro», les advirtió el policía ante la incredulidad general.

Una incredulidad que se tornó, por momentos, en indignación cuando les indicó que el mero hecho de pasear por la calle con un «cigarrito de la risa» conlleva una denuncia administrativa multada con 300 euros. «Y luego dicen que estamos en crisis. No me extraña», estalló uno de los compañeros de programa de Carlos, nombre ficticio de uno de los jóvenes que ayer visitó la Jefatura de la Policía Local de Pontevedra.

Antes de observar in situ como opera el narcotest, destacó que este tipo de programas le permiten que «si voy a hacer algo, por lo menos saber qué hacer». Así, sacó en claro que «conducir sin seguro son 1.500 euros y no te compensa. En mi caso, yo tendría seguro. Sin carné, son seis meses de prisión... Me lo pensaría bastante».

En la misma línea se mostró Alberto, también nombre inventado por cuestiones legales: «Prefiero ir andando o en bici a ir en coche y terminar preso».

Acompañando a este grupo, además de un par de educadores, se encontraba Julio Barreiro. El director del centro Arela precisó que, nada más abandonar la Jefatura, los muchachos tendrían ocasión de poner en práctica en el parque móvil de Mollavao todos los conocimientos adquiridos.

Explicó que los malos tratos en el ámbito familiar es «o delito que máis se repetiu estes últimos anos. Foi unha esaxeración o número de expedientes que se executaron dende o 2005 en adiante, ainda que este ano parece que se está a relaxar a entrada de menores». Añadió que una actividad de estas características es muy positiva porque «van ser potenciais condutores», así como que solo un 7% de los que pasan por Arela reinciden.

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Infractores en su adolescencia, respetuosos en su juventud