«La buena arquitectura llega a ser espectacular sin buscarlo»

Elena Larriba García
Elena larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La restauración de Pazo Baión ilustrará las felicitaciones de Navidad del estudio de Portela

19 nov 2013 . Actualizado a las 13:42 h.

El Atlas Phaidon incluyó una de sus obras -el cementerio de Fisterra- entre los mejores proyectos de la arquitectura del siglo XXI. Su huella creativa se extiende por toda Galicia, España, Venezuela y Japón, un país, el del sol naciente, que ha dado cinco premios Pritzker y requirió su maestría creativa. César Portela (Pontevedra, 1937) es reconocido internacionalmente como uno de los grandes arquitectos contemporáneos españoles, al tiempo que otros nombres destacados del panorama extranjero dejan su impronta en Galicia. En este momento, sobre su mesa de trabajo están los proyectos de la Estación Central de Valencia, la nueva terminal de Peinador, la torre de control del aeropuerto de Sharm el-Sheikh (Egipto), la futura estación intermodal de A Coruña y también la del Prat de Llobregat. Y entre las obras más recientes realizadas figuran el Palacio de Congresos de Vigo, el Museo de Historia Natural de Galicia, el Parque de los Toruños de Cádiz y la restauración del Pazo Baión, en Vilanova.

-¿Restaurar un símbolo de la lucha contra el narcotráfico, como Pazo Baión, fue un reto?

-Es un proyecto que me gustó y va a ser este año el christma de Navidad de mi estudio. Tanto el programa como el territorio fueron importantes en esta obra. Era un Pazo con una historia muy mala, había sido de un narcotraficante y tenía ese marchamo un poco trágico, al que había que darle la vuelta. La cooperativa de trabajadores que lo compró en subasta quería, además de producir vino, desandar ese mal fario que tenía el lugar, empleando incluso a gente que fue drogadicta para su reinserción. Fue un reto porque los nuevos propietarios no son señoritos con mucho dinero y había que medir muy bien todas las actuaciones para conseguir el máximo efecto con el mínimo coste posible. En la primera fase se actuó mucho en el territorio y dimos mucho protagonismo a la vegetación. Queda pendiente para una segunda fase el interior del Pazo y la antigua bodega.

-¿Un estudio de tanto prestigio como el suyo siente menos la crisis?

-Esta crisis la sentimos todos porque no solo es económica, de trabajo financiera. Yo creo que esta es una crisis ética y moral. Y, seguramente, son más importantes los problemas de fondo éticos y morales que la originaron. La falta de principios, el creer que el mundo es ilimitado y todo es posible, generó estas hipotecas y cuentas basura, que es lo que está ahora asfixiando la economía.