Fidel Castro, el edil comunista

El concejal de Bueu llevaba en la sangre llamarse como el líder cubano


bueu / la voz

Fidel Castro Quiroga (Gijón, 1961) se estrena como concejal en Bueu tras el éxito del BNG en las elecciones del 22-M. Este asturiano asentado en la localidad morracense hace treinta años iba de número nueve y como independiente en la candidatura del alcalde, Félix Juncal. Durante este mandato gestionará obras, servicios, playas, cementerios y mercado en la que es su primera experiencia política.

Está muy orgulloso de ser Fidel Castro. «Me llamo así no porque sí», apunta. Los motivos son familiares y por partida doble. «Mi abuelo de Asturias, aunque era de Toro (Zamora), fue un comunista redondo, igual que yo». El hecho de que Fidel naciera en mayo de 1961, un mes después de que Kennedy ordenara el desembarco en Bahía de Cochinos (Cuba), tuvo mucho que ver en la elección del nombre del comandante.

Pero la cosa no queda ahí. Su otro abuelo, el paterno, tuvo que emigrar a Cuba en la Guerra Civil y no llegó a conocer a su hijo. «Mi abuelo tuvo que escapar a finales de 1936 y mi padre nació en abril del 37. Tuve un bisabuelo por parte de padre cubano. Era mestizo, y todavía tengo familia allí, unos primos».

Llamarse Fidel apellidándose Castro estaba en su caso casi cantado. «Fue algo reivindicativo y también lo llevaba en la sangre». Además de comunista, el nuevo concejal se declara «carrillista» porque nació a doscientos metros de donde vivía el gijonés Santiago Carrillo.

Pese a tener muy claros sus ideales Fidel Castro Quiroga no conoce la isla. Viajar allí y hacerlo antes de que muera el líder cubano es una deuda pendiente. Si no lo hizo es porque le puede el pánico al avión. «Si pudiera ir en coche ya habría ido», comenta. «Dicen que el apellido Castro da facilidades en Cuba. Sé que hay gente que las está pasando canutas, pero ellos son más solidarios que nosotros». También viajar a Rusia es una de las «ilusiones» de su vida. En este caso, por muchas compañeras de infancia de su madre que acabaron allí. «La Unión Soviética no es lo que era, pero recuerdo muchas historias que me contaron».

Este extrabajador de la constructora Varela Villamor no le tiene miedo a la política. Aceptó la invitación por su relación de amistad con Félix Juncal, al que atribuye gran parte de su aplastante mayoría absoluta con doce concejales. «Félix pega mucho y se lo merece, pero Bueu es un municipio bastante conservador y no todos los que votaron al BNG son nacionalistas», sentencia.

Conservar

Él tampoco lo es, «en todo caso, nacionalista asturiano», bromea. Fidel Castro sabe que la situación económica del Concello de Bueu mejoró en los últimos cuatro años, pero todavía no está saneado. «Mi idea será poner orden y limpieza, que la gente se sienta orgullosa de vivir en el sitio donde vive. Hay que conservar lo que tenemos, y que muchas veces no se valora, y mejorar la accesibilidad». Por ahí irá su trabajo, para el que tendrá sueldo.

Fidel Castro se disfrazó del comandante ya de adulto. «Llevaba una careta y un traje militar, pero reconocieron a los que iban conmigo». Él también hizo guiños comunistas. A una de sus hijas le puso Amagoia, como una de las descendientes de La Pasionaria, y a su hijo Diego le añadió Fidel. «Fue por algo sentimental, aunque yo sentimentalmente hice muchas cosas mal y soy un desastre», dice.

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