Pontevedra quintuplicó en un año sus delitos telemáticos

Los mayores incrementos se sitúan en el ámbito económico


Pontevedra / La VOZ

Al igual que se expande el empleo de Internet entre la población pontevedresa, así se incrementan los ciberdelitos. Es algo que están observando con preocupación desde la Fiscalía de Pontevedra y las fuerzas del orden.

En la memoria anual que está elaborando el ministerio público, se alude a que, en cuanto al número de denuncias tramitadas en la provincia, entre el 2009 y el 2010 «estamos hablando de un número multiplicado por cuatro o por cinco. El aumento es tremendamente espectacular», reconoció hace escasos días Luis María Uriarte Valiente, fiscal de delitos telemáticos, en Radio Voz Pontevedra.

Los mayores incrementos se sitúan en aquellos «delitos de naturaleza económica». Son los cada vez más habituales fraudes a través de Internet, usos fraudulento de tarjetas de crédito o el phising, estafa cibernética en la que se busca adquirir datos bancarios confidenciales de la víctima para mover sus cuentas corriente. Son delitos que, tal y como asumió el propio Uriarte Valiente, han experimentado un «aumento espectacular».

Junto a este tipo de delitos telemáticos, otros que también han experimentado un aumento son aquellos en los los delincuentes ponen la vista en la juventud. En este sentido, el fiscal especializado pontevedrés reseñó los delitos contra la intimidad, el acceso a datos privados en redes sociales, el grooming y, claro está, la pornografía infantil. Se trata de situaciones en las que los menores son víctimas de delitos en «escenarios de Internet dominados por los jóvenes».

Ante esta realidad, es cada vez más habitual que se insista en los riesgos que puede llegar a entrañar el acceso a determinadas redes sociales.

La respuesta legal

Y frente a esta criminalidad creciente, España ha introducido una serie de reformar en su Código Penal con el objetivo de acabar o, por lo menos, luchar contra los ciberdelitos.

Lo cierto es que la legislación española fue un caso paradigmático de una normativa que nació con vocación de futuro pero que se quedó anticuada con el paso de los años. Lo resume Luis Uriarte al precisar que el Código Penal de 1995 «era muy avanzado para su época». De hecho, ya preveía determinados delitos que, «en aquellos años, eran inimaginables».

Sin embargo, el tiempo no pasa en balde y tras quince años de vigencia, se había quedado obsoleto. De este modo, Internet parecía haberle sacado varios cuerpos de ventaja a las fuerzas de la ley. La modificación que entró en vigor el pasado diciembre palía, en parte, esta realidad.

Y es que, «los que siempre somos críticos echamos de menos alguna innovación más». No obstante, el fiscal de delitos telemático aplaude la inclusión como conductas penalizables.

Penas de hasta tres años

Así, por primera vez, se alude a que serán castigados, con penas de hasta tres años, a quien «por cualquier medio», entre otras cuestiones, dañe o borre datos informáticos o impida el normal funcionamiento de un sistema. Una conducta dirigida específicamente contra los creadores de toda clase de virus.

En cuanto al acoso a menores, la novedad principal es que se puede perseguir al adulto que contacte con un niño de menos de 13 años y simplemente le proponga concertar un encuentro con fines sexuales. Y eso al margen de que se consuma o no la relación delictiva.

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