¿Qué son tres centésimas de grado?

El servicio de Teledetección de la Universidad estrena una cámara termográfica más precisa y con la que consigue 307.000 valores de temperatura en cada imagen


vigo /la voz.

Desde un cáncer hasta un fallo de combustión. Una cámara termográfica como la que posee la Universidad de Vigo puede tener usos de los más variados. Con una cuestión tan simple como conseguir saber la temperatura de objetos o personas se pueden simplificar las labores de mantenimiento, anticipar diagnósticos sanitarios, comprobar la fiabilidad de nuevos prototipos o detectar catástrofes naturales. En muchos de estos campos ya ha trabajado el servicio de Teledetección del Centro de Apoio Científico- Tecnolóxico á Investigación de Vigo, que además fue uno de los primeros de España en contar con una cámara de estas características.

Al frente de esta unidad está el físico Ramiro Álvarez Clavero, quien además está pendiente de los datos de la unidad meteorológica instalada en el tejado del edificio. Este investigador lleva una década trabajando con cámaras que a través de una lente infrarroja, elaborada con Germanio, convierten en un mosaico de colores el objeto grabado en función de las diferentes temperaturas. Desde hace menos de un mes, el departamento tiene una nueva máquina, más precisa. «De estas características no hay ninguna en Galicia», reconoce Ramiro Álvarez, que aclara que permite detectar variaciones de tres centésimas de grado.

Los 640 x 480 píxeles de resolución permiten detectar 307.200 microbolometros térmicos, o lo que es lo mismo, la temperatura de más de 300.000 puntos diferentes en cada grabación. Además incorpora un GPS, lo que facilita todo el trabajo posterior a la grabación.

La distancia a la que puede grabar esta cámara es ilimitada pero cuanto más lejos está del objeto, menos fiable es el resultado. Si se hacen grabaciones a mucha distancia, después hay que calibrar mucho los datos para eliminar la influencia de otros elementos que pueden alterar su temperatura. «Por eso siempre grabamos en días con el cielo encapotado porque así el sol no influye en la temperatura. Cuando son cosas pequeñas a veces tengo que poner un paraguas o un cartón para evitar el impacto de los rayos del sol», explica el físico.

El problema de esta tecnología es que aún está muy poco implantada. Aunque albañiles de Estados Unidos ya la usaban «hace veinte años para detectar humedades», aquí aún es hoy impensable. Su uso está limitado a la investigación y los estudios encargados, principalmente, por grandes empresas e instituciones públicas.

Encargos

Automoción, aeronáutica, ingeniería eléctrica o edificación son algunos de los sectores que más trabajos encargan al servicio de Teledetección. «En varias ocasiones nos han encargado grabar cómo responden los prototipos de todo tipo de componentes cuando se someten a determinadas temperaturas antes de su producción», añade Ramiro. Son trabajos normalmente de corta duración aunque después el procesado de todos los datos recogidos puede llevar meses.

El uso de las cámaras termográficas está muy controlado porque en manos de la persona incorrecta podrían ser peligrosas. «Desde la acera de en frente la máquina puede reconocer que teclas de un cajero se pulsaron y en qué orden, por lo que se podría descubrir fácilmente el código de seguridad», pone como ejemplo el investigador.

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