Baltasar Garzón reitera en Pontevedra su compromiso con la justicia universal

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

04 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Su llegada, con retraso por culpa de la ausencia de controladores aéreos en Santiago, fue recibida con una ovación cerrada, así como sus primeras palabras en gallego. Ayer, Baltasar Garzón reiteró en el Teatro Principal de Pontevedra su compromiso personal «claro y definitivo» con la justicia universal.

Tras sostener que «la sola mención de la justicia universal ya me honra», abogó por la «universalización de los derechos humanos de cualquier naturaleza» frente «a la globalización económica, a veces, tan brutal e insolidaria que siempre destruye y ataca a los más débiles».

Y es que para Baltasar Garzón «difícilmente se le puede pedir a una persona que se entregue en defensa de aquellos derechos que afectan directamente a la persona sino se garantizan también los de naturaleza colectiva, si no se combate la pobreza y la desigualdad, si no se garantiza un trabajo digno, si no se exige la inserción definitiva del desarrollo empresarial con el respeto y protección activa de los derechos humanos y de los trabajadores».

En un marco de Justicia universal, el juez tiene que asumir que es «el espejo en el que se mire la sociedad».

No en vano, la justicia, «además de un valor y de un derecho, es un servicio público», por el que se garantice «la protección a las víctimas frente a violaciones masivas de sus derechos». Y es que la referencia a las víctimas fue también una parte vertebral del discurso que pronunció en el Teatro Principal: «Galicia me enseñó que merece la pena luchar contra fenómenos como el narcotráfico y bien comprobé que cuando una sociedad reacciona y se pone en marcha superando la indiferencia y extendiendo las manos de la solidaridad, la pelea está ganada frente al crimen organizado».

En cuanto al terrorismo, se mostró convencido de que «acabará siendo superado, como lo fueron las dictaduras de otros países». Garzón añadió que «las víctimas de las dictaduras, y entre ellas también la franquista, exigen reconocimiento, verdad, memoria y justicia».

Y eso que no dudó en manifestar que «son malos tiempos para la justicia y eso no es bueno», por lo que pidió un esfuerzo común por cambiar este derrotero y construir un futuro mejor. «Debemos estar orgullosos por lo conseguido aunque nos quede mucho más por avanzar».