Un software gallego, en la vanguardia de la lucha contra la pornografía infantil

El programa «Vicus» hace barridos en redes P2P y localiza archivos sospechosos


Pontevedra/la voz.

Entre las cuatro docenas de personas, entre civiles y guardias civiles, que el pasado 12 de octubre fueron homenajeados por el instituto armado en Pontevedra sobresalieron los nombres de dos de ellos, ambos docentes en la Universidade de Vigo.

¿El motivo de haber logrado la cruz de la orden del mérito de la Guardia Civil con distintivo blanco? La creación del programa Vicus, un software informático que se ha situado en la vanguardia de la lucha contra la difusión de pornografía infantil a través de Internet.

Su potencial es tal que, desde hace algunos meses, se ha convertido en el principal instrumento de los investigadores del instituto armado de toda España. Fuentes de la Guardia Civil precisaron que su mayor ventaja es que realiza barridos por las redes P2P, las que utilizan programas como eMule, eDonkey o cualquiera de sus clones y derivaciones, para localizar los archivos sospechosos y realizar un seguimiento de la IP -dirección de Internet de cada ordenador- que podría estar distribuyéndolo a terceros.

Detrás de Vicus, que ya mostrado su versatilidad en una reciente operación policial que bajo la denominación de Telémaco posibilitó el arresto de trece personas y la imputación de otra media docena en un total de dieciséis provincias, se encuentran los profesores Juan Carlos Burguillo Rial, ingeniero y catedrático de telecomunicaciones de la Facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones, y María José Bellas Reyes, ingeniera de telecomunicaciones y consultora de seguridad de la Universidad de Vigo.

Esta última precisó en Pontevedra que el programa que se ha desarrollado entre la Universidad y el Centro Tecnológico de Galicia consiste básicamente «en un sistema contra delitos de pornografía infantil que opera en redes peer to peer». Esta aplicación ya no solo detecta qué archivos son susceptibles de albergar contenidos ilícitos, sino que discrimina y permite «la detección de la gente que se descargaría este tipo de archivos».

Menos margen de error

El funcionamiento concreto de cómo opera este software se mantiene, más o menos, en secreto: «Si decimos cómo funciona podría salir el contraprograma». En cualquier caso, en los distintos foros de Internet consultados se alude a que los rastreos de la nueva herramienta podrían no circunscribirse a la red eDonkey, sino que también podría emplearse en otra red P2P, como Kad, donde hasta ahora apenas se había puesto el ojo policial.

Además, son muchos los internautas que afirman que se trata de un programa más fiable que los que venían utilizando las fuerzas del orden, caso del Hispalis, así como que se habría reducido considerablemente el riesgo de error antes de señalar a una conexión como sospechosa de difundir pornografía infantil. En este punto, hay quien asegura que si hasta ahora un único rastro, aunque fuera accidental, podría apuntar en una determinada dirección, con Vicus será preciso que detecte quince rastros de una misma conexión.

Realidad o ficción, la creación de este software le ha llevado a sus autores cerca de un año y medio de trabajo.

Ahora solo el tiempo dirá si Vicus es capaz de enterrar o no a sus antecesores telemáticos, así como si es el arma definitiva contra la distribución de pornografía infantil por Internet.

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