Investigación y recreo


Si estos días partió de Vigo el buque «Sarmiento de Gamboa» en misión de investigación, también atracó otro barco, en este caso un velero, con una treintena de estudiantes suecos, de la mano de la Fundación Carlos Casares. La primera expedición está formada por un grupo multidisciplinar de cuarenta científicos españoles y de otros países que pretenden estudiar el papel que la circulación de las masas de agua mediterráneas tuvieron en la formación del relieve y los fondos marinos de la Península Ibérica, así como la manera en que estas corrientes fueron cambiando durante los últimos 5,3 millones de años, fecha en que se abrió el Estrecho de Gibraltar. El profesor Francisco Javier Hernández coordina la campaña.

Esta travesía científica tendrá una duración de un mes y es la primera campaña del proyecto Contouriber, en el que participan la Universidad de Vigo, el Instituto Geológico y Minero de España y el CSIC. En esta expedición el estudio se centrará en el Golfo de Cádiz y el mar de Alborán. Los investigadores elaborarán mapas detallados del relieve submarino, obtendrán imágenes hasta profundidades de entre 2 y 3 kilómetros y estudiarán datos magnéticos y gravimétricos. Utilizarán ecosondas y técnicas sísmicas para conocer los materiales que componen el subsuelo marino. Estos datos servirán, por ejemplo, para detectar zonas de acumulación de hidrocarburos y determinar la magnitud del yacimiento y las posibilidades de su comercialización. Gemma Ercilla, investigadora del CSIC, subrayó que el proyecto «permitirá estudiar con nuevos ojos toda la geología de los océanos y nos proporcionará datos para fenómenos que hasta hace poco no tenían explicación». Además, también permitirá «estudiar distintos puntos de la península y relacionar así los datos obtenidos para ver si existen patrones que nos permitan explicar los fenómenos relacionados con las corrientes mediterráneas. Estudiantes. Mientras unos se van, otros llegan. Es el caso de 33 de estudiantes de bachillerato del Marina Läroverket, un centro privado de Estocolmo muy ligado al mar. Viajan en el velero del instituto, el Alva, de 44 metros de eslora, en una travesía de 25 días en los que combinan estudio y trabajo a bordo. Esta visita, de carácter anual, es posible gracias a la vinculación que el escritor Carlos Casares, fallecido en el 2002, tuvo con el país nórdico, de la mano de su mujer, Kristina Berg. Los estudiantes efectuarán un recorrido por diversas localidades y también visitarán Santiago.

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