«Soy una mezcla entre Chanquete y Richard Chamberlain y lo asumo con total naturalidad»


Tras cinco temporadas con Padre Casares, Alonso dice que sigue recibiendo «toneladas de cariño» en la calle por parte de los espectadores. «Digamos que ahora mismo soy una mezcla entre Chanquete y Richard Chamberlain y lo asumo con naturalidad -ríe-. La televisión tiene un aspecto explosivo a veces, pero también muy poca memoria, y si algo he aprendido en mi irregular trayectoria es que la memoria es muy fugaz en televisión. Y si hay muestras y manifestaciones de cariño, que hay muchas, a veces me entra la gente de una forma que me deja perplejo, bueno, es que la serie ha despertado algo especial y el Padre Casares algo que la gente en su mayor parte me devuelve con creces. Forma parte de la profesión y lo llevo con naturalidad».

-¿Cómo se ve después de tanto tiempo con este personaje?

-Cuando estás en un trabajo como este, lo fundamental para mí es mantener los estímulos vivos. Creo que la serie ha supuesto un paso adelante en la ficción televisiva gallega. Esto nos ha generado una conexión con el público y lo mejor que puedo hacer es concentrarme semana a semana en renovar los estímulos de mi trabajo e intentar estar lo más vivo posible. En este caso, claramente el cura en Galicia todavía sigue siendo una figura que ofrece posibilidades y matices y desde luego hacer un personaje como el Padre Casares, que es así como un Tintín de la vida, con bastante buen fondo, hacen a veces que sea una anécdota. Al final es una especie de juez de paz, de negociador, individuo con ciertas dosis místicas pero un buen tipo. E invertir tanta energía en un tipo sano también es algo que ayuda a llevarlo con buena onda.

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