Vilarchán vende la casa que compró para evitar el realojo de chabolistas


Se vende casa en Vilarchán, junto al campo de la fiesta. Cuatro dormitorios y amplia planta baja preparada para abrir un bar o restaurante. Terraza y finca de 150 metros cuadrados. Precio: negociable.

Es una buena oportunidad para comprar vivienda en la localidad de Ponte Caldelas. Los 135 vecinos de Vilarchán quieren deshacerse cuanto antes del inmueble que adquirieron en octubre del 2007 para evitar que se instalasen gitanos de O Vao.

En aquel momento, cada habitante tuvo que aportar cerca de 2.000 euros para superar la oferta de un chabolista que quería comprar la casa. En total les costó más de 44 millones de pesetas -265.000 euros-, según dice el vecino encargado de enseñar la casa a los interesados. La vivienda se puede visitar por las mañanas y sábados y domingos de 17 a 19.00 horas.

«Tenemos asumido que vamos a palmar cuartos, pero no podemos estar con esta casa quince años. A nosotros nos costó 44 millones, pero el precio es negociable. Sabemos que compramos en el peor momento y que nos toca vender en el pero momento», explica el encargado de las gestiones de venta.

Hipoteca a 35 años

Los vecinos de Vilarchán tuvieron que tramitar una hipoteca para adquirir la vivienda. Cada uno de ellos debe pagar 16 euros durante 35 años. Eso si no siguen subiendo los intereses. Un precio elevado, y sobre todo, molesto, para evitar tener que compartir calle con un gitano procedente de O Vao.

La mayor oferta que han recibido hasta ahora, afirma, ha sido de unos 216.000 euros. «Queremos llevarlo con discreción, porque no queremos que vengan terceras personas que compren la casa para los gitanos. Por eso queríamos esperar un poco a que se estabilizara lo de los realojos de O Vao», añade el vecino. «A quien la compre se le pedirán referencias y compromiso de que va a ser él quien la disfrute».

La vivienda no tiene ningún cartel de «Se vende» colgado de la fachada, pero sí unos folios pegados en las ventanas donde se muestran los horarios para que los interesados puedan ver el inmueble.

Los problemas económicos no son exclusivos de los vecinos de Vilarchán. Los habitantes de Caritel y Monte Porreiro sufren también las consecuencias de su lucha para impedir la llegada de gitanos del asentamiento chabolista de O Vao.

Los residentes en la urbanización pontevedresa se han visto obligados a aportar 10 euros para afrontar el pago de abogados por el proceso abierto contra seis vecinos por supuestas coacciones a los chabolistas que se instalaron en el barrio.

Los habitantes de Caritel se plantean también vender fincas para costear su oposición a las dos familias chabolistas realojadas en la localidad.

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