«Para ilustrar un libro primero hay que ser un buen lector»

Entrevista | Pep Montserrat Con una larga trayectoria en ilustración de libros y prensa, el artista catalán escribe su primera obra. Pero asegura que no dejará que nadie le quite el placer de dibujarla


pontevedra

Reimaginando lo imaginado es el título del taller de ilustración que imparte Pep Montserrat. En él apuesta por reinventar los personajes clásicos, tomando como ejemplo en este caso concreto a Barba azul. «Mi idea personal -explica- es que las cosas tienen que venir desde dentro hacia fuera, no al revés. Entonces lo que intentamos es conectarnos con la fuente de nuestros arquetipos para poder jugar con ellos. Se trata de trabajar como si estuviéramos haciendo un cásting para una película, pero con la ventaja de que estamos dibujando y podemos hacer posible lo que en la realidad es imposible».-A la hora de ilustrar un libro infantil ¿qué aspectos tiene más en cuenta? -Lo primero que hay que hacer es ser un buen lector. Y serlo empieza por leer no sólo lo que vas a ilustrar, sino por leer en general. El paso siguiente es intentar leer cuáles son los símbolos que se están gestionando en esa historia: qué cuenta el texto, cómo y por qué lo cuenta como lo cuenta. Después se trabaja de una forma muy parecida a la de un director de escena. Vas convocando un cásting de personajes en tu mesa hasta que te convence uno. Tienes que hacer pruebas de iluminación, vestuario... Es un trabajo complejo, el libro es un escenario que va mostrando diferentes actos y una de las cosas más complicadas es adecuar el tono de lo que cuentas a la edad del lector y también al tono con el que el autor lo ha contado. -Desde hace un tiempo la literatura infantil vive un momento en alza ¿Ocurre lo mismo con la ilustración? -No sé, son tiempos complejos y extraños para todo. Es cierto que hay muchos más ilustradores, que se lee más, pero también que por otro lado hay menos seriedad. Hay ilustradores jóvenes que proponen un trabajo serio, pero también hay mucho viva la acción. Hay mucha ilustración en la sociedad del mercado, ha habido un bum de la ilustración de moda y mucha gente ha puesto el interés en ello. En Galicia, al menos desde Barcelona, veo que se ha producido una eclosión de la ilustración infantil y juvenil. -¿Qué ilustradores gallegos le gustan? -Pues por ejemplo Xan López Domínguez. Lo que yo destacaría de los ilustradores gallegos es la técnica. Tienen mucho virtuosismo a la hora de utilizar técnicas tradicionales y el juego de las luces es muy característico de aquí. Claro que uno tiende a representar lo que ve y teneis una tierra muy dulce y una luz muy bonita. -Participará en la exposición que Cultura llevará a la Feria de Bolonia ¿Cuál es su proyecto? -En mi caso mandé un trabajo sobre Blancanieves que publicó hace años el Círculo de Lectores. Creo que en mi trayectoria es uno de los trabajos más profundos y un encuentro como éste no se da cada año. Además estoy cansado de que las cosas sean obsoletas en el mismo momento en que las acabas. Me parece tan vinculado al mercado y al sistema que cada vez me reboto más. -¿En qué trabaja ahora? -Ahora mismo acabo de terminar un libro, que es una versión de la ópera Orfeo y Eurídice y estoy trabajando en un texto propio. Estoy en la primera aproximación y se va a publicar en Estados Unidos, porque el mercado aquí es bastante limitado. Es la primera vez que escribo. -¿Y qué tal la experiencia? -Pues bien. Llevaba mucho tiempo ilustrando lo de los demás y creo que no todos los textos son buenos. Decidí que no me pondría a escribir hasta que no tuviera una historia. Esta se me manifestó pero no sé si voy a contar otra. -¿Y dejará que algún otro se la ilustre? -¡Nooo! Me quiero dar el gusto. No me quiero ni imaginar cómo podría actuar yo en esas circunstancias. No me gustaría ser el otro en ese caso.

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