Varios ladrones vacían una óptica de Marín y se llevan un botín de más de diez millones
PONTEVEDRA
El suceso de produjo de madrugada y la mercancía sustraída superó las 200 gafas y 800 monturas Los ladrones trabajaron rápido la madrugada de ayer para poder conseguir llevarse todas las gafas y monturas -más de mil- de la óptica Campelo en Marín. Una primera valoración estimó el botín en más de diez millones de pesetas. El robo fue preparado a conciencia y fue obra de profesionales, según se sostiene en círculos policiales. No hay huellas. Los vecinos no escucharon ruidos extraños. La patrulla de la policía no detectó a los delincuentes. Pero los cajones vacíos son la prueba de que éstos trabajaron con intensidad. «No dejaron nada», indicó con desconsuelo el propietario del establecimiento, Antonio Campelo. Ayer no se explicaba cómo era posible que se produjera un robo tan importante en una calle tan céntrica como la de Méndez Núñez.
05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los vecinos de Méndez Núñez también están seguros de que los ladrones eran profesionales y que habían planificado su acción con esmero. «Venían a tiro fijo», añadió el dueño del comercio asaltado. El robo se produjo a partir de las tres de la madrugada, hora a la que se cierran los bares y cafeterías de la zona, con lo que ésta se despeja de viandantes. Tuvieron que ser por lo menos dos o tres ladrones. Uno sería necesario para controlar los extremos de la calle, muy próximos al Concello de Marín, donde tiene sus oficinas la policía local. También daría aviso al paso de la patrulla de la policía nacional. Además se precisaría de una o dos personas para poder vaciar el interior del establecimiento en poco tiempo y darse a la fuga. Los delincuentes forzaron la verja cortándola y alcanzando la puerta. Manipularon la cerradura y consiguieron acceder al interior. La falta de huellas indicaría que usaron guantes. Antonio Campelo explicó que «se llevaron todo» independientemente de la calidad de las gafas. En total, el botín se aproxima a unas doscientas gafas y ochocientas monturas. Curiosamente, dejaron sin tocar los productos relacionados con las lentillas. El material de oficina apenas resultó dañado. Sólo rompieron un accesorio del ordenador. «Quizás pensaron que era una caja fuerte», ironizó. Europa oriental La dependienta de la óptica fue quien descubrió el suceso. «Llegamos por la mañana y observamos que la reja estaba cortada. Al abrir se vio todo», explicó. Ahora la investigación está a cargo de la Comisaría de la Policía Nacional de Marín. No han trascendido datos concretos sobre la hipótesis barajada por las fuerzas del orden. Sin embargo, en el vecindario se cree que este suceso podría estar relacionado con alguna banda organizada de delincuentes provenientes de algún país de Europa del Este. Algunas fuentes próximas a la investigación incluso apuntaron a una posible banda formada por inmigrantes de origen eslavo. «La policía no tiene ni idea -resaltó el comerciante robado- y lo único que sabemos es que es el primer suceso de estas características en esta zona y nada más».