Francisco Doval: «Mostramos la olería antes de 1950»

Turismo a toda costa | La cocedura tradicional durará este año tres días para favorecer la participación. Lo cuenta el gerente del Ecomuseo Forno do Forte de Buño


carballo / la voz

No hay en Galicia otro museo como el Forno do Forte. Quedan ya pocas localidades alfareras, como Buño, Niñodaguia o Gundivós, pero en ningún otro lugar es posible ver trabajar a un oleiro de la forma tradicional, vivir el entorno en el que vivían los artesanos y, sobre todo, asistir a una cocedura como hace más de un siglo. Además, en la localidad malpicana se conservan los restos de otros tres hornos, un conjunto etnográfico de valor incalculable, si se suma a todo ello que hay más de una docena de alfareros profesionales.

-¿Qué es un ecomuseo?

-Es un recinto en el que hay actividad etnográfica. En nuestro caso se trata de un alfarero que hace demostraciones, elabora piezas tradicionales y puede dar un cursillo rápido al visitante de modelado y del uso del torno tradicional. Se trata de cultura viva.

-¿Con qué se encuentran los visitantes al entrar en el Forno do Forte?

-Podemos decir que se transportan a cómo era la vida tradicional antes de 1950, antes de que llegaran las influencias industriales, la maquinaria. Utilizamos la forma tradicional de extraer el barro, secarlo, pisarlo con el pisón en la pía, amasarlo a mano, tornearlo moviendo con el pie y cocerlo como siempre en un horno comunal. Nos retrotraemos a cuando no había lo que podrían considerarse impurezas en la producción.

-La cocedura es la actividad más destacada.

-Tenemos otras, pero ese era el momento clave de la actuación de los alfareros, cuando se la jugaban, el momento en que corrían más riesgos porque las cosas podían salir bien, regular, mal o fatal. Se trata de mostrar el enorme esfuerzo que suponía cocer, el tiempo que llevaba y lo atenta que tenía que estar la gente para que no estallara ninguna pieza.

-Ahora se hace en verano. ¿Antes también era así?

-Cocían las veces que necesitaran, desde la primavera hasta el otoño, dependiendo de los encargos. Los oleiros tenían jornaleros que se dedicaban a eso. Antes todo era a base de cerámica, para comer, cocinar, transportar... Todo funcional. Lo de la decoración es de ahora. Producían a destajo y se preocupaban de que se secara cuanto antes, por eso la figura del fumeiro era tan importante. Debía tener la lareira siempre encendida.

-¿Cómo va a ser la cocedura de este año?

-Más larga, de tres días, uno para cargar, otro para cocer y el tercero para descargar. Se van a hacer las cosas con más calma. Andábamos siempre apurados, como antes, como hace 100 años. Habrá actividades paralelas y se buscará que la gente pueda participar, como ocurría antes. A la gente le encanta colaborar y con más tiempo habrá más oportunidades de hacer algo.

-¿Cómo se puede participar?

-En el transporte de piezas desde el secadero hasta el horno, pero si la gente se anima a andar moviendo el tojo también puede hacerlo. Para la cocedura hace falta gente experta porque es fácil que estallen piezas y también en el control del fuego hay que andar avisado.

-¿Cuántas piezas se cuecen?

-Depende del tamaño. Si son pequeñas, hasta 3.000. De las grandes puede llevar unas 1.500. Tampoco se aprovecha el espacio como antes, en que incluso cocían unas piezas dentro de otras. Lo hemos hecho alguna vez y ha funcionado bien, pero tampoco hay que ir haciendo virguerías porque antes cocían 8 o 10 veces año y era gente muy especializada. Nosotros tampoco estamos obligados a aprovechar tanto el espacio.

-Y todo se acaba con la Festa da Carroa. ¿En qué consiste?

-Es una comida que nosotros hemos transformado en una fiesta. Después de andar todo el día en el horno y a toda pastilla, una forma de pago complementario era dar a comer a los participantes para recuperar fuerzas. Eso es lo que nosotros representamos. Solían ser platos de carne, sardinas, jureles o bacalao. Había una variedad de platos significativa.

-¿Cómo van las visitas?

-Van aumentando ahora que hace mejor tiempo y los días son más largos. La gente sale más. A nosotros también nos influye bastante la climatología. Ahora empezamos la temporada potente con grupos, colegios y turoperadores y también con familias los fines de semana.

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