La pólvora en un pasamontañas hallado hace doce años inculparía al detenido por el tiroteo a un brigadista

La jueza envía a prisión al sospechoso, acusado de un delito de intento de asesinato


ourense / la voz

En una investigación compleja, un pequeño detalle puede ser la clave, y eso es lo que parece haber pasado en el caso del brigadista tiroteado en Xunqueira de Ambía en septiembre del 2008. Doce años después, un nuevo análisis realizado sobre un pasamontañas incautado a un sospechoso que en el momento de los hechos era su compañero de trabajo, ha sacado a la luz la existencia en la prenda de ropa de residuos de disparo que vincularían a ese individuo con aquella emboscada que a punto estuvo de costar la vida a la víctima, ya que recibió cuatro tiros.

Y esa nueva prueba ha propiciado que el caso se reactivase ahora con el arresto de José Miguel M. C., un vecino de la capital ourensana de 48 años al que se relacionó con este asunto desde el primer momento. En su coche se encontró aquella prenda de ropa, que sin embargo no arrojó en las pruebas realizadas entonces nada relevante. Se trata además de la misma persona que ya fue detenida en dos ocasiones anteriores en relación con la muerte de sus padres, otro crimen nunca resuelto ocurrido en Taboadela medio año después del incidente de Xunqueira. En uno y otro se habrían usado distintas armas.

A primera hora del jueves, dos días después del arresto, José Miguel M. C. fue trasladado desde las dependencias del cuartel de la Guardia Civil de Santa Mariña al edificio judicial de Ourense. Le esperaba un largo día de comparecencias y esperas en los juzgados, hasta que anoche la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense, Eva Armesto, lo envió a prisión acusado de un delito de asesinato en grado de tentativa, eludible con el pago de una fianza de 50.000 euros. A primera hora de la tarde ya se había celebrado la comparecencia ante la magistrada, en la que José Miguel mantuvo su inocencia respecto al tiroteo, un argumento que ha sostenido desde el primer momento, y se negó a contestar a las preguntas de la representante del ministerio fiscal. Únicamente respondió el detenido a algunas de las cuestiones que le planteó su letrado.

Pese a todo, y en base a las evidencias presentadas por la Guardia Civil que inculparían al detenido, la fiscal solicitó prisión.

Asimismo, se le preguntó por los diez kilos de marihuana en planta localizados el miércoles, durante el registro realizado en un galpón anexo a la casa en la que fueron encontrados muertos de varios disparos sus padres. Alegó que se trata de una sustancia perteneciente a un amigo suyo que tenía acceso a esa caseta. Se trataría en concreto de un hombre de nacionalidad brasileña que fue expulsado del país hace algunos meses. En esa diligencia se utilizó un detector de metales por si se hubiese enterrado algún arma, pero no se halló nada relevante.

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