«Cuando nos dijeron que serían trillizos sentimos alegría y miedo»

Leo, Liam y Arón son los únicos trillizos que nacieron el año pasado en Ourense


ourense / la voz

«Tengo que reconocer que cuando nos dieron la noticia tuvimos sentimientos encontrados: alegría y miedo. Porque es inevitable sentirse feliz por una noticia así, pero también te planteas si serás capaz de sacarlos adelante. Dos se pueden llevar, pero tres ya asusta», cuenta Danay Hernández García (Cuba, 1980). Ella es la madre de los únicos trillizos que nacieron en Ourense el año que acaba de finalizar. Los únicos también desde hace siete años, cuando el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) acogió el anterior alumbramiento de similares características.

Tanto en su familia como en la de su pareja hay antecedentes de partos gemelares y el embarazo se produjo de forma natural, sin tratamientos de fertilidad. «Cuando estaba de tres meses nos dijeron que venían dos en camino y a los cuatro meses vieron al tercero, que estaba en otra bolsa él solo», recuerda sobre el momento en el que el médico los informó.

La gestación fue de alto riesgo y cuando Danay estaba de 37 semanas los profesionales sanitarios decidieron que lo mejor era programar una cesárea. «Nacieron prematuros y con bajo peso, así que estuvieron quince días en la incubadora», relata la madre que carece de papeles y, consecuentemente, de trabajo.

Ni los progenitores ni Leo, Liam y Arón tendrán nacionalidad española por el momento, pese a haber nacido aquí. «Vinimos a ver a mi hermana cuando yo estaba embarazada de cinco meses, en enero del año pasado. La idea era volvernos pero con el frío agarré una neumonía por la que me ingresaron en el hospital. Y cuando me recuperé, como el embarazo era de alto riesgo, me tuve que quedar», explica Danay. «Lo peor es que nos dijeron que para conseguir los papeles tenemos que estar tres años sin salir del país y mientras tanto tampoco podemos trabajar», añade mirando a Rudi Yusmane, su pareja. «A mí ya me quisieron contratar alguna vez, trabajo no me faltaría, pero tienen miedo por si les ponen alguna sanción», apunta él desde la puerta del pequeño salón en el que Leo, Liam y Arón se entretienen con una película de dibujos.

Cuando les preguntan cómo es el día a día con tres bebés de nueve meses la respuesta de ambos es: «No sabríamos describirlo. Es todo bastante caótico». Las mañanas y las noches no se rigen por un horario, sino por el ritmo del sueño de los pequeños. «Cuando uno se despierta o me vengo yo o se viene él para el salón con el niño mientras los demás duermen. En esos ratitos también aprovechamos nosotros para descansar con ellos», explica la madre. «Por lo menos comer lo hacen a la vez», bromea tímidamente Rudi. «Lo vamos llevando porque es difícil dormirlos. Pero no nos podemos quejar porque mi hermana nos ayuda mucho. Lleva varios años aquí y aunque tiene dos hijos, nos echa una mano», afirma Danay. También agradecen continuamente la ayuda de vecinos y conocidos, sin los cuales son conscientes de que sería más complicado.

Por parte de las administraciones públicas las ayudas desde que los niños nacieron en mayo de 2018 han brillado por su ausencia. Y es que, por mucho que algunos partidos se empeñen en repetir lo contrario, si no se tienen papeles tampoco se reciben prestaciones económicas. «Poco nos han ayudado. Pero tampoco queremos eso. Preferiríamos trabajar», remata él.

Los niños, de momento, permanecen ajenos a la burocracia y las leyes de inmigración. Su pasatiempo favorito es reírse y morderse los dedos de los pies o las orejas entre ellos. Que los dientes empiezan a asomar y duelen.

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