Una decena de concellos rondan el límite para ganar o perder concejales

Xinzo de Limia podría bajar a los 13 ediles y Castrelo do Val a los siete


ourense / la voz

El censo electoral para las municipales del próximo mes de mayo se cerrará en cuestión de semanas y muchos ayuntamientos están pendientes de un puñado de empadronamientos más o menos para comprobar si ganan o pierden población y, por tanto, si ganan o pierden concejales en su corporación municipal. Al menos una decena de concellos de la provincia se encuentran en esa situación. Por ejemplo, bajar de mil habitantes supone pasar de nueve a siete concejales y, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), A Arnoia tiene 995 vecinos y Castrelo do Val 1.001.

El caso más llamativo, por la importancia del municipio, es el de Xinzo de Limia. A falta de confirmación oficial del INE, todo hace prever que su población seguirá por debajo de los 10.000 habitantes lo que, de cara a los comicios municipales del 2019, supondría un cambio sustancial en la corporación, que pasaría a tener 13 ediles frente a los 17 de la actualidad. La revisión definitiva del padrón que determinará este descenso no se producirá hasta primavera, pero a 1 de enero de 2019, los datos del ayuntamiento cifran el número de residentes en 9.804. Serían, en caso de verificación del INE, 71 menos de los 9.875 del año pasado.

Finalmente, el peligro de que el Concello pierda cerca de 240.000 euros, una décima parte de las aportaciones anuales de las administraciones, por su pérdida poblacional, parece ya inevitable. La última vez que sucedió esto fue en 2006 cuando se reflejaron 9.999 vecinos.

El gobierno sigue insistiendo en que la población real del municipio supera con mucho esos 10.000 habitantes. Datos como, que el número de cartillas sanitarias supere las 10.500, parecen sugerir que esas sospechas sobre vecinos de facto no registrados oficialmente son ciertas. Por otra parte, durante los últimos años, el gobierno local ha promovido diversas iniciativas para intensificar la oferta de actividades a las que pueden acceder residentes en otros municipios, como el conservatorio de música.

De esta forma, Xinzo se consolidaría en la sexta posición de las villas de la provincia por población, quedando por debajo de la capital, Verín, Carballiño, O Barco y Barbadás. Durante la última década, Xinzo ha ido perdiendo población de forma sostenida. En 2012 se contabilizaron 10.358 vecinos. Dos años después, en 2014, solo eran 10.200. La cifra más elevada de la historia se registró en 1981, cuando se alcanzaron los 10.936. Las revisiones censales y el rigor en la verificación oficial del padrón no eran tan fiables como los que existen en la actualidad. Curiosamente, en 2006, año que valió para definir si el Ayuntamiento que salió de los comicios locales de 2007 tendría 13 o 17 concejales, se produjo un hecho insólito. Estadística reflejó en sus datos oficiales que Xinzo tenía 9.999 vecinos.

La caída de población durante el último lustro se ha acentuado debido a la crisis económica prolongada padecida por la economía comarcal. El fenómeno de la emigración sigue estando ahí, ya que a lo largo de 2017, se fueron a vivir lejos de la villa casi un 4 % de la población antelana, 329 personas. Treinta de ellas se fueron al extranjero, 71 a otra comunidad autónoma de España, 45 a otra provincia gallega y 183 a otro lugar de la provincia ourensana.

Otro problema grave es el saldo vegetativo negativo. Hay más muertes que nacimientos. Por 57 alumbramientos registrados en 2017 se produjeron 183 fallecimientos. Es decir, se perdieron 58 residentes por este concepto. La otra circunstancia que marca este declive poblacional es el enorme envejecimiento de los limianos. Cerca de un 27 % de los vecinos tiene más de 65 años, en concreto 2.612. Por el contrario, hay cada vez menos niños y adolescentes. Solo 1.315 residentes -un 13 %- son menores de 15 años.

De Ribadavia a Barbadás

En la capital de O Ribeiro la pelea contra los dígitos es similar a la que en tiempos se desarrolló en Xinzo, en este caso con la frontera de los 5.000 habitantes como caballo de batalla. Ribadavia cuenta, según el último padrón municipal (a 1 de enero del 2018), con 5.028 habitantes. La bajada de los 5.000 vecinos, oficiales, llevaría consigo una pérdida importante de ingresos de la Xunta y el Estado. Según fuentes municipales la cifra real de habitantes de Ribadavia, actualizada, se sitúa en los 5.046 habitantes.

Otra batalla, en el otro extremo, lo representa Barbadás. El padrón deja al municipio con 10.951 personas censadas, aunque el alcalde Xosé Carlos Valcárcel recordaba ayer que las cifras que maneja el Concello se sitúan en los 11.100 habitantes. En Barbadás han iniciado una campaña para llegar a los 13.000 vecinos, recordando las ventajas que supone estar empadronado. El regidor municipal reconoce que esa cifra es la de personas que viven en el Concello y que el objetivo es llegar a esa cantidad de habitantes en el padrón oficial.

El gobierno de la capital de A Limia sitúa la población real por encima de los 10.000 vecinos

Ribadavia sigue en el límite de los 5.000 habitantes, lo que mantendrá su representación

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