El anegamiento de fincas mermará la producción de cereal en la provincia

El encharcamiento de cientos de fincas en la comarca de A Limia obligará a retrasar un mes la siembra de trigo

c. andaluz
ourense / la voz

El agro de A Limia, en el que se recoge cerca del 80 % del cereal de Galicia (más de 60 millones de kilos anuales), vuelve a estar amenazado por las inclemencias climatológicas. Tras meses de sequía, el deshielo y las lluvias de los últimos días han anegado cientos de parcelas, sobre todo en Xinzo, Trasmiras y Sandiás.

En aldeas de Xinzo como Rebordechá o Paredes se acumula más de un metro de agua sobre la tierra. Aún es pronto para una evaluación aproximada de los daños en el trigo y centeno por esos encharcamientos, pero el cereal de invierno plantado en octubre en más de 7.000 hectáreas antelanas ya se ha visto afectado de forma notable. Es una situación parecida a la producida hace dos años en el mes de abril. Aquellos encharcamientos -más dañinos que los de esta campaña al producirse tras la siembra- se saldaron con unas pérdidas de más del 70 % de la producción, cerca de 40 millones de kilos.

Un labrador de Xinzo, Óscar Joga, aseguró: «O cereal de inverno xa empeza a pórse marrón dende hai algunhas xornadas en algunhas zonas. Se non fai sol e a auga segue nas leiras, en unha ou dúas semanas, o trigo empezará a podrecer de forma masiva».

El encharcamiento en las parcelas supondrá que el inicio de las labores de preparación de terrenos para la siembra del cereal tremesino o de ciclo corto se haya visto interrumpido. Decenas de agricultores habían iniciado estas tareas a principios de mes. Ahora, deberán esperar un mínimo de tres semanas para retomar la siembra. Por el momento, es imposible que los tractores puedan entrar a arar las tierras.

No es la primera vez que se producen inundaciones en la llanura de A Limia. Las peores en las últimas décadas fueron las de 1996 y 2000. Hace 18 años, decenas de bajos de casas de Xinzo y Sandiás se vieron anegadas. En aquellas ocasiones, el desbordamiento del Limia en plena época invernal no dañó seriamente las cosechas de cereal.

Anegamientos en pistas

El desbordamiento de algunos afluentes del río Limia en núcleos como Faramontaos no ha causado perjuicios en viviendas. No obstante, permanecen anegadas decenas de pistas y caminos; algo que también dificulta la realización de labores agrícolas

En la comarca de Verín, muchas parcelas de viñedos permanecen con agua.

El municipio de Monterrei es el más afectado, sobre todo en Vilaza. En principio, esa gran cantidad agua no debería suponer un perjuicio grave para la futura cosecha de vino puesto que aún quedan muchos meses por delante.

Ourense registró en la última semana 110 litros por metro cuadrado

La cuenca del Miño-Sil aún no ha llegado a su media histórica de ocupación pero las últimas lluvias, además de aliviar la sequía, han conseguido que haya hoy más agua en los ríos que en marzo del 2017. La pasada semana fue la de más precipitaciones en la provincia desde octubre del año pasado. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil informó ayer que en los últimos siete días se registraron en Ourense 110,8 litros por metro cuadrado; y que los embalses se encuentran al 65,28 % de su capacidad máxima, un 9,23 % más que la semana anterior. Este volumen representa un 2,35 % más de la cantidad de agua embalsada hace un año, pero supone un 8,93 % menos que el promedio histórico en estas fechas.

Las situaciones más preocupante en cuanto a exceso de agua estaban ayer en los embalses de Frieira, en el del río Navea en Chandrexa de Queixa y en el de San Martiño en el Sil. Los tres al 97 % de su capacidad máxima. Al lado contrario se situaban el de Albarellos (Avia), a un 36 % y el de Salas, cuya ocupación ayer era del 55 %.

En cuanto al caudal de los ríos, destaca la situación del Limia y del Támega, ambos casi secos hace un par de meses y ayer mismo casi desbordados en algunos puntos. En ambos casos, la falta de regulación -de embalses- aguas arriba les hace más proclives a inundarse o quedarse sin agua. La Confederación Hidrográfica del Duero, a la que pertenece el Támega, informaba ayer de un crecimiento de 98 metros cuadrados por segundo en la zona de Rabal, aunque señalaban que la situación se normalizaría en el día de hoy.

En la capital, la consecuencia más visible de la crecida del Miño se notó de nuevo en las termas públicas que permanecían anegadas.

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