La mayoría de afiliados a la ONCE en Ourense superan los 65 años

La demanda de braille ha caído ante el auge de las nuevas tecnologías

<span lang= es-es >Día de celebración</span>. La ONCE de Ourense celebró el día de su patrona, santa Lucía. Con una misa, primero, y después con una comida en la que no faltaron los homenajes.
Día de celebración. La ONCE de Ourense celebró el día de su patrona, santa Lucía. Con una misa, primero, y después con una comida en la que no faltaron los homenajes.

ourense / la voz

La ONCE de Ourense cierra, con los actos programados coincidiendo con el día de su patrona, santa Lucía, un año de trabajo que implica a muchas personas: son trescientos los afiliados de la organización en la provincia y se supera el medio centenar de trabajadores, la mayoría de ellos, vendedores del cupón. Llegó a haber más repartiendo suerte en la calle pero ahora el número se ha estabilizado en torno a 45. En lo que se refiere a las personas que recurren a los servicios de la ONCE en la provincia lo cierto es que es que la cifra se mantiene con el paso de los años prácticamente inalterable. Con las bajas, por fallecimiento, llegan nuevas altas de personas que pierden la visión y recurren a la organización para adaptarse a su nueva vida.

«La mayoría de las afiliaciones que tenemos son de personas de más de 65 años», apunta Luis Domínguez García, director provincial de la ONCE en Ourense. Y es que, según explica, los casos de ceguera total de nacimiento, aunque existen, son puntuales. En algunas ocasiones son personas de hasta 80 años las que, tras perder la visión, acuden a la ONCE. No es fácil asumir la nueva situación en un momento tan avanzado de la vida pero, apunta Domínguez, hay casos sorprendentes de adaptación: «A lo mejor te viene un persona que supera los 80 años pero que tiene mucha actividad y que ha decidido que no quiere quedarse arrinconada. Se dan casos de personas mayores que ni siquiera usaban móvil pero que, en su nueva situación, no dudan en recurrir a las nuevas tecnologías y manejarse por ejemplo con un iPhone».

Adaptarse es un reto y la ONCE ayuda a sus afiliados a asumirlo. «Lo que más se demanda es la ayuda del técnico de rehabilitación de movilidad, una vez que se pierde la visión. Y también se recurre mucho a la persona encargada de la tecnología porque los teléfonos móviles ayudan mucho», asegura el director provincial. Lo que apenas se demanda ya, solo de forma aislada, es el braille. Casi nadie recurre a esta forma de comunicación. «Las nuevas herramientas tecnológicas de las que disponemos te permiten hacer infinidad de cosas. Adaptando por ejemplo el ordenador a un sistema de voz ya no es tan necesario el braille», señala Luis Domínguez. Y es que se trata de un sistema cuyo aprendizaje requiere mucho tiempo y esfuerzo y que además debe practicarse a diario para no perder la destreza. De modo que la tecnología lo ha desplazado.

La ONCE también organiza en Ourense otro tipo de actividades, desde las manualidades a otras ligadas al club de mayores. Y cuenta además con un activo grupo de teatro.

La celebración del día de la patrona es una actividad fija en el calendario anual de la ONCE, que ayer organizó una misa en honor de santa Lucía en la parroquia de María Auxiliadora y reunió a afiliados, trabajadores y pensionistas en una comida que sirvió para reconocer el trabajo de quienes forman parte de ella.

María del Carmen Rodríguez Carrera, administrativa de la organización en Ourense, recibió la medalla de plata por 25 años de trabajo. Y también se puso en valor la labor de Antonio Aguiar Rúa, elegido «Vendedor del Año» en la provincia de Ourense. Aguiar ejerce como vendedor de los productos de juego de la ONCE en Xinzo de Limia.

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