«Es una novela que yo estaba seguro que no sabía escribir»

El escritor ourensano Juan Tallón presenta esta tarde «Salvaje Oeste», a las 20.00 horas, en la librería Tanco con el músico Antón Reixa


Ourense / La Voz

El escritor y periodista Juan Tallón (Vilardevós, 1975) es consciente de que las palabras van cargadas de dinamita. Por eso escucha con atención y contesta con dilación. Esta tarde presenta su última novela en la que se entrecruzan las élites del poder político, periodístico y deportivo con las drogas y el delirio urbanístico. Una novela en la que trabajó durante tres años.

-¿Cómo aparece reflejado el periodismo actual en la novela?

-Puesto que la novela trata sobre cómo una generación de políticos alcanzan el poder, toman el control económico y político y cómo influyen en los medios de comunicación, es inevitable que la novela también refleje cómo reaccionan los medios ante ese abuso. Aparecen periodistas que ejercen su trabajo con una gran dedicación, perseverancia y dignidad. Pero también periodistas que encuentran muy cómoda y calurosa la connivencia con el poder político.

-Hay en la trama un director de periódico que recuerda a otro que ha pasado por varios medios españoles. ¿Casualidad?

-Leer es interpretar. Cuando uno lee está construyendo. Pero como escritor la forma de proceder es distinta. Yo no he utilizado para la creación de mis personajes un trasunto real que se pueda identificar de un modo incuestionable. Sí que me he valido de mi experiencia para mezclar distintos perfiles de personas, quizás reales, en un solo personaje. Puede que haya rasgos de personas reales entremezclados en un mismo personaje que entran en contradicción si uno intenta ponerle un nombre real al personaje ficticio.

-Pero estos personajes ficticios se cruzan con otros reales, ¿por qué?

-Creo que eso favorece el contexto y ayuda a situarse, históricamente, en una novela en la que no aparecen fechas, solo espacios. Por el contexto puedes sacar elementos para tu orientación. Y quise prescindir de los referentes temporales para actuar con mayor libertad. Si yo hablase del año 2004 habría cosas que podrían entrar en contradicción. Esos personajes reales son secundarios.

-Es su novela más larga y la que más personajes tiene.

-Sin duda. Cuando la concebí escapaba a lo que yo había hecho hasta entonces y distaba mucho de lo que creía que podía ser capaz de hacer. Es una novela que yo estaba seguro que no sabía escribir y eso es siempre lo que más me apetece hacer: lo que no sé. Te sitúa ante un reto. Y, además, abarco un gran período de tiempo, algo que tampoco es común en mis obras anteriores porque abarcan meses, días u horas. E introducir tantos personajes, de diferentes élites, la hace una novela más coral. Por lo tanto me sentía muy inseguro pero a la vez muy cómodo trabajando en un terreno que para mí estaba sin desbrozar.

-¿Y cómo se consigue mantener el pulso narrativo durante más de seiscientas páginas?

-Me centré en tres momentos: cuando llegan al poder y empiezan a ocupar los cargos de relevancia, cuando abusan ya del poder acumulado y cuando empieza a tambalearse ese poder por el abuso que ha generado casos de corrupción que han trascendido a los medios de comunicación.

-Siempre dice que le gusta escribir sobre el fracaso, ¿refleja la novela que somos un fracaso como sociedad?

-Es una historia sobre la ambición desmedida de ciertas personas. Con lo cual es una historia de éxito y de fracaso. Un fracaso no solo de una generación de políticos, sino de la sociedad que lejos de castigar esa clase de política, y la corrupción, la consiente y le quita importancia. Además parece que no pasa factura emplear mal el poder. Hay gente poderosa que queda impune en el libro.

-¿Los nombres de los personajes son pensados a conciencia o surgidos del azar?

-Pues algunos han surgido en momentos de inspiración y otros, que no me convencían nada, son el resultado de una búsqueda. He descartado y buscado nombres y los he encontrado en las esquelas de los periódicos, en las guías telefónicas... El nombre de un personaje es algo que me produce muy poco convencimiento, así que es normal que durante el proceso los llame de diferentes formas.

-Las drogas también aparecen por todos lados en la novela. ¿Están tan pegadas al poder como creemos que están?

-Yo no creo que las personas que ejercen su labor profesional en la política sean, en cuestión de placeres domésticos, muy distintas a las personas que ejercen su profesión en otra rama. Y salvo que alguien venga y me corrija, yo veo las drogas caminar. Están en todos los ámbitos y no van a dejar de estarlo. Acaso las élites tengan acceso a mejor droga o droga de más calidad que las que se pueden conseguir en otros círculos. Pero la droga es algo muy accesible y todos crecemos y morimos con ellas cerca.

-No es mucho de repetir editoriales, ¿se debe a desavenencias o a que está explorando el territorio?

-Solo he repetido en dos editoriales teniendo en cuenta los libros que he publicado en gallego. No ha habido realmente desavenencias. Simplemente unos libros han surgido por circunstancias determinadas, como obtener un premio, otros han nacido de una necesidad de publicar por primera vez en castellano y otros por propuestas que me han hecho nuevas editoriales. No hay conflictividad de fondo pero sí que es cierto que he cambiado bastante de editoriales

-Hay varias ubicaciones pero Ourense no aparece, ¿por qué?

-Hubiese sido demasiado fácil utilizar las miserias de la política local. Aunque creo que hay un presidente de Diputación, pero es un simple cameo. Quizás no tenga nada que ver con la realidad (sonríe).

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