La mejor agricultura, con la mano

Postoiro cumple 20 años elaborando sin máquinas 2,5 millones de kilos de productos hortícolas en A Limia

Román fue uno de los fundadores de la cooperativa.
Román fue uno de los fundadores de la cooperativa.

XINZO

La cooperativa Postoiro nació, creció y maduró en Vilar de Santos como una auténtica rara avis en el panorama de la agricultura limiana. En la más importante comarca agraria gallega, el asociacionismo está casi proscrito y el individualismo y el egolatrismo productivo es casi ley.

Postoiro, que incluye ahora una sociedad agraria de transformación SAT, cumple dos décadas de actividad con un lento pero consolidado crecimiento de su actividad y de su producción.  La sociedad es la mayor cooperativa hortícola antelana (casi la única) y una de las más importantes de la provincia. La sociedad da trabajo a una media de 18 empleados (dependiendo de la estacionalidad) y su producción ha ido aumentando poco a poco hasta llegar a 1,5 millones de kilos de cebollas, 400.000 kilos de repollos y 300.000 kilos de puerros.

La nave y el vivero ocupan cada uno 4.000 metros cuadrados de terreno en las inmediaciones del polígono industrial de Vilar de Santos. Uno de los fundadores de esta cooperativa, Anxo Román Santana, recuerda a sus 59 años, aquellos primeros pasos. «Veníamos de otra cooperativa pequeña en Parada de Outeiro. Allí la gente se fue haciendo mayor y se cansó. Entonces, con la colaboración del Concello, pusimos en marcha Postoiro, ya que teníamos conciencia de que una cooperativa hortícola en este municipio podía funcionar bien», rememora. El tiempo ha dado la razón al planteamiento de aquellos primeros años. «Creo que somos un ejemplo de cooperativismo y que en la comarca de A Limia debe haber un cambio de mentalidad del agricultor y debe asociarse; si no, con este individualismo actual, el agro limiano acabará cayendo en picado», defiende Román.

Los nuevos aires y la necesidad de diversificar la producción llevarán durante este año a la cooperativa a poner en marcha tres nuevos cultivos con carácter experimental y con muy buenas perspectivas. «Vamos a plantar en una hectárea brócoli, coliflor y calabaza, que pensamos que pueden ser productos con buena salida; de hecho, ya tenemos vendida la producción a una gran empresa de distribución alimentaria», resalta este cooperativa.

¿La clave del buen devenir de Postoiro? Román valora: «Es la calidad». Y lo argumenta: «No se trata tanto de producir mucho, sino de ofertar un producto bien hecho, a un precio asequible».

Trabajo manual

El concepto de Postoiro es claro, el trabajo se hace a mano. «Creemos que la mecanización es un obstáculo para la calidad de los productos. Todo lo hacemos a mano. Desde el sembrado hasta la recolección. Esa es una de las claves de que nos haya ido bien», según este portavoz.

Otro de los ejes sobre los que pivota la prosperidad de la cooperativa es la confianza de sus clientes. «Hemos sentado las bases para competir con empresas más grandes en un sector duro, como es el de la cebolla, y para eso tienes que ofrecer esa buena calidad, ya que hay mucha cebolla en el mercado, pero no toda es buena», resume Román.

El producto estrella se vende sobre todo en Galicia y en Asturias, donde es especialmente apreciada, aunque también en otras zonas puntuales de España como Valencia. En este caso, contrariamente al de otros muchos productos agrarios, la oferta de esta sociedad es captada prácticamente de forma masiva por la demanda existente. Este hecho ha contribuido a la consolidación de la sociedad y a su mantenimiento sin grandes contratiempos en estas dos décadas.

La sociedad afronta el presente con la intención de continuar funcionando durante muchos más años y con el reto de ampliar su oferta de productos a otros alimentos hortícolas.

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