Menos quejas y más alegría


Ourense

Hay que dejar de sacarle la puntilla a absolutamente todo lo que nos rodea o las pocas horas al día que estamos despiertos se nos caerán encima sin remedio. El hastío es fundamental para aquellos que se quejan por costumbre, más que por necesidad. Y la verdad es que antes de meterme en el sarao de quejarme yo también prefiero desviar la atención a algo un tanto más constructivo. Porque no entiendo cómo se puede llegar a ese nivel de aburrimiento y de amargura -no se engañen, la rosma siempre lleva consigo un alto porcentaje de complejos y falta de autoestima- con la gigantesca oferta cultural que propone la provincia al completo. Qué maravilloso fue recorrer México sin salir de Avión. Qué orgullo que la de O Carballiño sea una de las fiestas más internacionales en el nombre de un alimento tan nuestro. Y que Vilar de Barrio recupere su Serra de San Mamede. Que A Veiga dé el valor que se merecen a las estrellas. Que el teatro tenga sede en Ribadavia. Y que las culturas populares del mundo se paseen por el centro de la ciudad gracias a las Xornadas de Folclore. Qué espectáculo de luces el desfile de A Ramallosa de Celanova, la verdad. Por no hablar de lo que queda por venir, desde todos los santos que saldrán este jueves a la calle, rodeados por romerías, familias enteras y algo de piscina para paliar el calor. Los callos en Lobios, la empanada en Allariz... y una mención especial a Santa María de Melias y su fiesta del chuletón libre de plásticos, porque no solo el mar acumula residuos, los montes también. En definitiva que, sea por vacaciones o no, tendamos siempre a la alegría, que es contagiosa y no hiere a nadie.

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