Los 50 afectados por el pedrisco en A Limia se asocian y exigen ayudas

Las pérdidas millonarias por el granizo se suman a las causadas por la helada

Agricultores afectados de A Limia muestran desolados los efectos de la granizada en la plantación de patatas
Agricultores afectados de A Limia muestran desolados los efectos de la granizada en la plantación de patatas

Xinzo / La Voz

Los destrozos ocasionados en cerca de un millar de hectáreas de los municipios ourensanos de Xunqueira de Ambía y Vilar de Barrio han dejado muy maltrecha la economía de dos localidades, basada en la agricultura. Las pérdidas aún no han sido evaluadas con precisión, a la espera de informes oficiales, pero la merma en la producción de tubérculo podría traducirse en cerca de doce millones de kilos y más de un millón de euros, según un primer cálculo del Concello de Xunqueira pendiente de verificación.

La desolación se ha adueñado de los agricultores. Medio centenar de ellos han creado una asociación denominada Afectados pola Sarabia. Su objetivo es reclamar de las Administraciones medidas urgentes para salvar la campaña. Su portavoz, José Antonio Fernández, de Bustelo, en Xunqueira, aclara que están completamente alejados de cualquier motivación política o sindical. «Nos hemos unido para reclamar ayudas. Que se estudie una rebaja en las cotizaciones de la Seguridad Social, en el IRPF o créditos blandos. Lo que nos ha pasado es muy duro. Fue lo nunca visto en esta comarca», remarca.

Esta llanura se radica en lo que hasta mediados del pasado siglo era el humedal más grande del noroeste peninsular, la mítica laguna de Antela. Allí y en otros puntos de A Limia se concentra la mayor zona de patata y cereal de toda Galicia. Se recoge una quinta parte de todo el tubérculo gallego -unos 120 millones de kilos de media- y más de dos tercios del trigo y centeno de toda la comunidad autónoma -en torno a 50 o 60 millones de kilos-. Bustelo, Vilariño, Bobadela, Abeleda, Soutelo, Bóveda y Gomareite son las parroquias más afectadas. La mala suerte provocó que la tromba de auténticas canicas de hielo fuera a caer en los puntos donde más tierra de cultivo existe.

Hay labradores en la comarca que recogen cada año más de medio millón de kilos de tubérculo. «Aquí las parcelas son grandes. Algunas tienen más de ocho hectáreas de superficie», afirma. Para más inri, el accidente meteorológico se produjo a escasas jornadas del inicio de la siega del trigo de ciclo largo.

Un paseo por el corazón de A Lagoa refleja la cruda realidad. Los tallos de la planta de la patata están quebrados y el futuro desarrollo del tubérculo en esas condiciones es más que incierto.

Las espigas del cereal han quedado sin grano y las parcelas sembradas de otros productos, como los guisantes, presentan un aspecto desastroso. Un veterano trabajador de la tierra, Luis Carlos Fernández, es contundente a la hora de valorar la situación: «Esto se parece al ano da fame, 1945, cuando una helada asoló las fincas de A Limia y hubo gente que pasó mucha miseria».

La rápida cuantificación es una de las reivindicaciones más inmediatas de los agricultores. «Vamos a plantear que la conselleira de Medio Rural venga aquí a comprobar los daños y que técnicos de la Xunta hagan una evaluación oficial», valora Fernández. No es algo sencillo calcular lo afectado en términos económicos. «Solo aquí en Xunqueira pueden ser unas 700 hectáreas las que han sido machacadas. En Vilar de Barrio rondarán las 200. En muchos casos, las pérdidas serán de un porcentaje muy elevado del producto sembrado, en otras no tanto», aventura el portavoz.

El alcalde de Xunqueira de Ambía, José Luis Gavilanes, justifica la petición de la declaración de zona de emergencia -la antigua zona catastrófica- decidida por el pleno municipal el pasado viernes. «Vamos a promover un frente común con los concellos de Vilar de Barrio y Sandiás (en el que viven algunos propietarios afectados), a ver qué se puede conseguir». Y agrega: «La gente está muy desmoralizada porque hay algunos agricultores que el otro día perdieron muchos miles de euros en un cuarto de hora. Es muy duro ver que el trabajo y la inversión de meses se te esfuma de golpe», destacó. Y es que el 2017 está siendo un año horrible para el sector primario ourensano. Llueve o, mejor dicho, graniza, sobre mojado. La helada de abril ya había dejado muy tocado el cereal de ciclo largo, reduciendo la producción comarcal antelana en cerca de un 70 % en amplias zonas de la llanura de A Limia. Cuantitativamente, cerca de 20 millones de kilos.

La mitad de la uva

En la vecina comarca de Monterrei aquella súbita caída del mercurio afectó a más del 90% de los viñedos. A la espera de comprobar cómo resulta la vendimia, los primeros cálculos son que como mucho se recogerán dos millones de kilos de uva por los casi 4,5 de la última campaña. El pedrisco del jueves supuso la última faena para el agro antelano. Hace un año fueron los anegamientos de fincas en abril. Hace dos, la sequía del verano. Es el destino del agricultor, siempre con un ojo en la tierra y con otro mirando al cielo.

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