«La avería en Internet me obligó a llevar a un peregrino en coche al cajero para cobrarle»

Vecinos de Vilamarín sufren desde hace días problemas de cableado que les dejaron sin teléfono fijo ni conexiones


OURENSE / LA VOZ

Ni teléfono fijo, ni Internet. Los vecinos de Tamallancos, en el Concello de Vilamarín, llevan varios días incomunicados por culpa de una avería que afecta a una red eléctrica anticuada que se satura durante los meses de verano, cuando la población aumenta. Y si esta circunstancia puede ser un fastidio para cualquier familia, lo es más para aquellos negocios que necesitan de este servicio para poder atender a sus clientes. Y lo están notando. «En julio ya tuvimos una avería de 17 días y ahora llevamos dos días sin línea», explica Marcos Bóveda de la casa de turismo rural Vía Stellae, que asegura que ha llamado varias veces a Telefónica sin recibir respuesta sobre el tiempo que se alargará la nueva avería. Mientras tanto, no puede dar servicio de wifi ni cobrar con la TPV a los peregrinos y clientes que acuden a su establecimiento. Una circunstancia que ya le ha valido la reclamación de un cliente. «La otra vez fue por culpa de una tormenta y ahora llevamos desde el lunes así. Hay muchos que no traen efectivo. La avería en Internet me obligó a llevar a un peregrino en coche al cajero para cobrarle. Al de Cambeo (concello de Coles), a cuatro kilómetros», relata Bóveda. Y no solo eso, cuenta que alguno al enterarse de la falta de wifi siguen su camino buscando otro alojamiento, sobre todo los extranjeros. «Esta semana me pasó con un cliente que al enterarse se fue. Telefónica dice que está en ello. Tras la avería de junio me dieron una indemnización de 15 euros, por los 17 días sin servicio. Hoy llamé tres veces y solo dicen que está en curso. Ayer estuvieron toda la tarde aquí pero al parecer no la arreglan porque dicen que es muy grave y tiene que venir otra empresa. Pero lo más grave es lo de la TPV», crítica.

Situación similar es la que sufre la titular de la farmacia de Tamallancos, la única del concello de Vilamarín aunque en este caso, debido a que se trata de un servicio básico, un técnico del Colegio de Farmacéuticos solucionó el problema más grave: poder dispensar los medicamentos con receta electrónica. «Es un gran fastidio, sobre todo para los que tenemos un negocio y no podemos cobra ron la TPV», afirma la farmacéutica Ángela Gil. La falta de Internet le impide poder pasar el código de barras de medicamentos y otros productos que no necesitan receta, por lo que no los puede ofrecer. «Es lo que dejamos de vender. Además tenemos que hacer todas las gestiones con las distribuidoras a través del teléfono móvil porque no tenemos fijo y si nos quieren pagar con tarjeta, no podemos atenderles», relata. En un bar cercano no tienen problemas con la wifi que ofrecen a los clientes, ya que no llega a través del cableado, pero la máquina de las apuestas deportivas lleva apagada varios días porque no funciona, tras la avería. Esta situación afecta también a muchos otros vecinos, sobre todo mayores, que únicamente tienen un teléfono fijo en casa y a las personas que trabajan desde sus domicilios.

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