Reclaman a Fomento inversión real en la autovía Ourense-Lugo

Alcaldes y empresarios retoman la presión para que se termine el primer tramo


ourense / la voz

La autovía A-56 (Ourense - Lugo) avanza a cuenta gotas. La vía de alta capacidad que tendría que ser la gran conexión por carretera de las provincias de la Galicia interior solo tiene un tramo en obras (San Martiño - A Barrela). La ejecución va lenta, con escasas dotaciones presupuestarias anuales, aunque al menos los trabajos se retomaron gracias a la presión social que hicieron empresarios y políticos de la zona para dar marcha atrás a la rescisión de los contratos que había acordado el Ministerio de Fomento.

La sociedad civil, con alcaldes e industriales, vuelve a ponerse en marcha. A finales de este mes habrá una reunión de 18 alcaldes de los concellos por los que pasa el trazado de la autovía, más representantes de las diputaciones de Ourense y Lugo, y asociaciones y confederaciones de empresarios, indicó el alcalde de Vilamarín, Amador Vázquez. El regidor explica que lo inminente es hacer un «seguimiento» al avance del tramo San Martiño-A Barrela -que discurre por parte de su concello hasta el límite con la provincia de Lugo, en Carballedo- para saber cuál es la ejecución real de las partidas presupuestarias que se destinan a él y en qué año se va a terminar. En segundo lugar, reclaman información de en qué situación están los trámites administrativos y medioambientales de los tramos Ourense - Cambeo, Cambeo - San Martiño y A Barrela - Chantada. De esa reunión entre políticos y representantes de sectores económicos, saldrá una comisión que se preocupe de estar en contacto frecuente con las autoridades ministeriales para que la obra se lleve a cabo «con celeridad», dice el regidor de Vilamarín.

La autovía, cuya previsión inicial cuando se aprobó su construcción era que estuviese acabada en 2008, está diez años después con su primer tramo, de 9,8 kilómetros, sin terminar, aunque bastante avanzado. Lisardo González, empresario maderero de San Martiño, sostiene que esta obra debería ser la prioritaria del Ministerio en Galicia porque es el compromiso más antiguo -lo vincula al plan Galicia de Aznar-, porque ya hay proyectos de varios tramos y expropiaciones pagadas y su entrada en servicio permitiría rentabilizar el dinero público ya gastado.

Además, dado el lamentable estado de la N-540 entre las dos capitales del interior gallego, esta nacional no es una alternativa, pues es peligrosa para todo tipo de tráfico, en particular para el pesado. «Esta autovía é a nosa AP-9. Se non morre todo entre Coles e Guntín. É fundamental para as industrias de Chantada e para conectar o norte de Portugal, a través de Ourense e Lugo coa Transcantábrica e con Europa», sostiene Lisardo González.

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