El temporal desborda Ourense: «En media hora tivemos que saír por patas do centro de saúde e pechar a escola»

Uxía Carrera Fernández
Uxía Carrera OURENSE / LA VOZ

VERÍN

Miguel Villar

En Vilaza, en el concello de Monterrei, el río Búbel obligó a sellar la escuela unitaria para que no entrase el agua

06 feb 2026 . Actualizado a las 22:38 h.

El agua llega hasta las puertas de las casas de algunos pueblos de Ourense e incluso sea adentra ya en sus bajos. Tras más de dos semanas de lluvia y varios temporales consecutivas, los ríos están desbordados y ya no tienen donde meterse. En Vilaza, en Monterrei, la borrasca Leonardo obligó a cerrar el centro de salud y el colegio. «En media hora tivemos que saír por patas», cuenta un trabajador del ambulatorio. En el CRA (Colegio rural agrupado) mandaron a los niños a casa, tapiaron las entradas del edificio y pusieron a salvo el mobiliario. «A auga subía moi rápido e temiamos que cortase a estrada así que pechamos todo», relata la directora del centro, Teresa Santamaría.

Esta docente lleva 40 años dando clase a los pequeños de Vilaza. La escuela se encuentra frente a la Alameda, por la que pasa el río Búbal. Relata que están acostumbrados a que su caudal suba en épocas de muchas precipitaciones. De hecho, tienen pintada en la pared exterior el récord, que sucedió en el 2001. No les pilló desprevenidos aunque sí algo por sorpresa: «Non agardaba esa crecida, pensei que pasaría noutros días dos últimos que non parou de chover». El colegio empezó el jueves su jornada como un día normal, cuando el río ya presentaba un caudal mucho más alto de lo habitual. Sin embargo, la crecida fue casi un visto y no visto. «Primeiro chamei enseguida aos do centro de saúde —que está ao lado— para que saíran», cuenta Teresa. El trabajador del ambulatorio relató que en cuestión de media hora el agua estaba en la entrada del edificio. «Para sacar o coche tiven que entrar xa polo lado dereito porque non se podía polo do piloto», recuerda. Cerraron el centro, le tuvieron que dejar unas botas de aguas y salieron a través del CRA.

La entrada del colegio situada frente al río ya estaba preparada desde hacía unos días con una chapa metálica sellada para que no se colase el agua. No llegó hasta ahí, se quedó en las escaleras de entrada, pero por seguridad tuvieron que evacuar. Sobre las doce de la mañana, Protección Civil se trasladó hasta la escuela para ayudar a transportar a los niños y elevar todos los muebles, de manera que si entrase el río hubiera los menores destrozos posibles. Apagaron todo y bajaron todos los plomos. «Hai veces que o Búbal se desborda, entra polo medio da aldea e corta a estrada principal, polo que nos poderíamos pasar así que decidimos marcha para casa», explica Teresa. La otra dirección de la carretera tampoco era una opción, ya que era por donde estaba viniendo el transporte de Oímbra que tenía cortada la vía principal de comunicación con Verín. La docente desconocía como iba a ser el estado del río este viernes, así que en un primer momento los alumnos se quedaron en casa. «Viñemos primeiro os mestres porque a escola estaba apagada, non tiña calefacción e non era segura para os nenos con todos os mobles levantados», aclara. Al ver que la situación había mejorado, aunque la Alameda seguía cubierta, avisaron a las familias, pero solo tres de los niños decidieron acudir. «Para nós non foi un susto porque sabemos que o Búbal se sae e por iso xa estabamos previdos», defiende.

Pedro, vecino de Vilaza, frente a la Alameda inundada
Pedro, vecino de Vilaza, frente a la Alameda inundada MIGUEL VILLAR

El sobresalto fue mayor para la plantilla del centro de salud, adonde entró primero el agua afectado sobre todo a las platas soterradas. Los trabajadores fueron trasladados al ambulatorio de Verín desde donde intentaron cambiar las citas y gestionar las salidas del 061. En Vilaza hay una consulta de médico de familia y de enfermería y se atienden urgencias. «Xa pasara máis veces pero esta vez foi rapidísimo», comenta uno de ellos. Explica que la comarca de Verín tiene la particularidad de que acumula mucha agua y además hay nieve en las zonas altas, por lo que si cambia la meteorología y se deshielan las cimas, todo ese agua va hacia las zonas bajas. Lo corrobora Pedro, un vecino de la aldea, que tuvo que recolocar sus muebles del sótano en estantes altos para que no se estropearan con el agua. «Á miña casa non chega o río, pero hai tanta auga acumulada no chan que brota», explica. En la comarca vecina de A Limia, en aldeas como Paredes o Rebordechá, en Xinzo, hubo vecinos que tuvieron que achicar agua para que no entrase en sus viviendas. Este viernes la antigua Lagoa de Antela seguía recobrando su estado original con grandes balsas. Muchos observaban desde sus ventanas cómo el agua se iba acercando sin poder hacer otra cosa que esperar a que dejase de llover.