Verín, ante la desescalada: «Esto es una alegría, porque fue muy duro»

El concello bajó al nivel dos este jueves y los bares reabrieron sus puertas tras dos meses cerrados


Ourense

Mónica Losada y Mar Alonso son amigas y desde hace años tenían como costumbre, tras salir del gimnasio, compartir un café en cualquier bar de Verín. En los últimos dos meses no han podido hacerlo y este jueves, con la nueva situación en la villa, han vuelto a reunirse. Ambas han pasado el covid y saben lo importante de la precaución, aún así tenían claro que apoyarían a los hosteleros en cuanto pudieran. «Hoy vamos de turné, hemos ido a una cafetería de un familiar, ahora estamos aquí y más tarde iremos al de una de nuestras hermanas. Se trata de que se sientan apoyados» insisten ambas. La villa ourensana se nota más feliz con gente en las calles. Este jueves, Verín bajó, junto a Amoeiro y Coles, a nivel dos de las restricciones, que se resumen en excluir al concello de la aplicación de las limitaciones de entrada y salida de personas del municipio y poder abrir la hostelería, con terrazas y en el interior con la mitad de aforo.

«La vida ya es otra. Sabemos que la salud es importante, pero... el pueblo estaba bastante apagado porque los bares estaba cerrados. Siempre con precaución, pero hay que estar. No solo se coge el virus en los bares. Nos saludamos por la calle como si llevásemos meses sin vernos», dice Mónica Losada. Cerca, en otro bar, hay un grupo de jóvenes. Sandra Santamarina, Javi Plaza y Miguel Serrulla son amigos y ya tenían ganas de volver a compartir una terraza. «Estos meses los llevamos como pudimos y hoy en cuanto abrieron los bares vinimos a apoyar. Obviamente en este pueblo mucha industria no hay y la hostelería y el comercio local son importantes»,destaca Sandra. Desde el punto de vista sanitario, los tres creen que los datos son claros y que los vecinos de la villa han hecho un esfuerzo importante en los últimos meses. «Hay daños colaterales a la pandemia que se hicieron notar y ahora tenemos que apoyar a los comerciantes» afirma Javi. Tendrán que esperar eso sí, para poder disfrutar del ocio nocturno: «Habrá que esperar, qué remedio».

Paco Penedas tiene un comercio de moda en Verín y a media mañana de este jueves disfrutaba de una terraza junto a su hermano. «Estos meses han sido muy complicados. Los bares estaban cerrados y las tiendas casi también porque no había gente por la calle. Nosotros dependemos de ellos», dice. «Hoy hay más movimiento y esperemos que vaya a mejor porque pasamos un mes de noviembre muy complicado. Esto es una alegría fiesta. Una sensación gratificante, porque todo esto fue muy duro», relata.

En otra calle cercana, Miguel Cordeiro, el dueño de un bar, atiende a sus clientes fuera y dentro del establecimiento. «Fue muy complicado y muy lento. La gente se fue acostumbrado a ir a desayunar a casa y es difícil volver a la normalidad. Ahora tenemos que ir poco a poco, manteniendo distancias y con seguridad para no volver atrás». Fuera están Oscar Cabrera, Alberto Freitas y José Antonio Álvarez. Comparten un café en la terrazas. «Hace por lo menos dos meses que no tomamos algo juntos cuando antes lo hacíamos todos los días. Este tiempo ha sido muy aburrido y poder juntarse con los amigos para tomar un café distendidamente es muy bueno».

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