Rodrigo Fernández Lovelle: «Trato con vidas humanas»

VERÍN

El representate de futbolistas prioriza el factor personal «donde otros solo miran las transacciones», aunque sufra con ello

05 ago 2019 . Actualizado a las 08:46 h.

Derrocha energía oral, con una voz rota que invita a imaginarlo cantando un contrato como el que canta un gol. Pero Rodrigo (Verín, 1968), así, a secas, es uno de los rostros más afables de un mar de tiburones.

-¿Agente, representante o intermediario?

-Amigo de mis futbolistas. Manejo y trato con vidas, es difícil de llevar. Les ayudo a crecer, les busco trabajo. Acaban siendo mi familia. Es imposible separar. Hasta que todos tienen acomodo lo paso mal. Lo sufro mucho.

-¿Se ha llevado algún disgusto?

-Desengaños, varios. Pero yo tengo la conciencia tranquila. A uno le busqué equipo y tenía firmado con otro agente, a otro le pagué la libertad de mi bolsillo y me traicionó, y uno gallego me dejó sin pagarme los honorarios. Y hasta me bloqueó en su teléfono... Me seguirá pasando. Soy de los pocos que no firman contratos con sus futbolistas. Es una aberración que se firme algo tan importante como la vida con alguien que no conoces.

-¿Es usted su nexo con el mundo?

-Es importante sacar al futbolista de su burbuja, de su mundo paralelo, que sepa cómo vive la sociedad y el dinero real que cuesta el día a día, porque cuando se acaba el fútbol, muchos se dan de bruces. Dicho esto, ganan mucho porque lo generan y es justo. Intento que valoren más factores que solo el dinero. Les hago ver películas de vaqueros, como Solo ante el peligro, para que quiten la ansiedad y tengan paciencia y templanza. Me preocupa el factor humano. Otros solo miran las transacciones.

-¿Se acuerda de los inicios?

-Como representante, en el año 2.000 pero en el fútbol fueron en 1992, en el Rayo de Ruiz Mateos. Me llevó a ver un partido ante el Sestao... quince días antes de comprar el club. Empecé sirviendo cafés, hasta ser director deportivo.

-Usted estudió Empresariales.

-Los dos últimos años en Londres, en el barrio de Chelsea. Iba todos los sábados a Stamford Bridge. Entonces era un equipo pequeño...

-¿Fue buen futbolista?

-Muy malo. Pero siempre tuve mucho vínculo con el fútbol. Mi regalo por aprobar 8.º de EGB fue ir a ver con mis amigos a Vigo el Camerún-Italia del Mundial 82. Nunca habíamos visto personas de piel negra. Nos pasamos media hora mirando a la grada. Todos íbamos con Camerún. Italia hizo de Italia y acabó campeona. Mis ídolos eran los jugadores del Verín (Patolo...). Lo mío era el tiro al pichón. Fui campeón gallego y gané torneos internacionales. Tiraba para un club de Madrid y tenía mi propio patrocinador. Con todo, cuando íbamos a cazar, a las 17.00 horas terminaba mi jornada porque empezaba Tablero Deportivo.

-¿No sigue tirando?

-Empecé con 7 años y lo dejé con 20 cuando falleció mi padre, con quien siempre iba. No tuve fuerzas. Demasiadas vivencias. Lo dejé radicalmente.