Las consultas de dos ambulatorios se reorganizan con máquinas de turnos

El sistema, similar al del CHUO, ofrece ya servicio a 55.000 usuarios de Primaria


ourense / la voz

Desde hace varias semanas los vecinos que dependen sanitariamente de los centros de salud Valle Inclán y A Ponte, en la capital ourensana, tienen un nuevo trámite que realizar antes de sentarse en la sala de la consulta a la que vayan a la espera de ser llamados: deben sacar su turno en alguna de las dos máquinas expendedoras que se han ubicado en cada uno de ambos centros de Atención Primaria.

El sistema es conocido por muchos, ya que estos puestos de control de llegada del paciente funcionan de forma similar al que se implantó en 2012 en las consultas externas del Santa María Nai, primero, y del Cristal, después. A pesar de ello, no dejaron de producirse algunos despistes en los primeros días de puesta en marcha en los centros de salud. «Difícil non é, o caso é saber que está; porque como antes aquí funcionaba doutro xeito, a primeira vez que vin, senteime e punto», explicaba ayer una usuaria del centro Valle Inclán. En esa primeira ocasión, la avisaron otros pacientes que ya estaban en la sala «e agora eu fago o mesmo con todo o que chega, sobre todo se é maior coma mín, por si tampouco o saben», añade.

«En el hospital lo veo normal, porque hay mucha gente; pero aquí no me parece que sea tan necesario. En mi opinión solo sirve para complicarle la vida a la gente mayor, que andan todos nerviosos porque no ven bien ese galimatías de letras o se ponen a hablar y se despistan de la pantalla» opina otra paciente más joven.

La mecánica consiste en que el usuario introduce su tarjeta sanitaria y recibe un papel con un código de letras y números. Luego espera en la sala hasta que aparece ese mismo código en las pantallas colocadas en las zonas de espera; que en el caso del centro de salud de A Ponte son once, mientras que en el Valle Inclán hay, de momento, nueve.

El sistema está comunicado con las consultas y, una vez que el paciente ha introducido su tarjeta, confirma al profesional sanitario de esa consulta que está y, por tanto, lo puede llamar cuando llegue el momento. Esto evita las pérdidas de tiempo que ocasionan las reiteradas llamadas a pacientes que deciden no acudir a la cita que habían solicitado o que llegan más tarde de la hora fijada, con lo que agiliza la atención y la organización del trabajo.

Aunque esa reorganización de las llamadas a consulta se realiza dentro de los márgenes de los turnos horarios. Dicho de otro modo: que un paciente llegue mucho antes que otro a la sala de espera no implica que tenga que ser atendido antes si el que llega después lo hace dentro de la franja en la que tiene la cita.

En el centro de salud de A Ponte, el otro de la capital que ya funciona con este sistema, hay opiniones a favor y en contra. Para algunos pacientes agiliza el trabajo de los facultativos y acorta la espera. «En Pediatría yo lo veo mucho mejor porque si tardas cinco minutos el médico no tiene que estar esperando y te llama cuando ve que has llegado», argumenta una usuaria del centro tras sacar el turno para su hija.

En el extremo opuesto están los que ven el método un poco caótico para las personas mayores. «Siempre hay que ayudar a algunas que a veces meten la tarjeta mal y no les da el número. Y tampoco evita que se metan en la consulta porque pasan de los números y entran igual cuando no les corresponde», remata otra usuaria añadiendo que su médico a veces tiene que salir a llamar a los pacientes como antes.

Los verineses serán los primeros en probar el sistema fuera de la capital

Además de los centros de los dos centros de salud de la ciudad, el sistema expendedor de turnos se ha instalado también en el centro de salud de Verín. Los titulares de las 15.010 tarjetas sanitarias que dependen de este servicio de Atención Primaria en la villa del Támega dispondrán concretamente de tres puestos de recepción y nueve pantallas. De momento aún no ha comenzado a funcionar, pero lo hará en breve, según apuntan desde el Sergas.

De momento, no hay ningún otro centro en el que esté prevista la ubicación inmediata de este sistema. El Sergas no confirma si se pretende generalizar a todos los centros de salud de la provincia, aunque matiza que se han seleccionado estos tres por su volumen asistencial y porque reúnen las condiciones físicas necesarias para hacer viable la propia instalación, ya que hay centros que, por ejemplo, no disponen de salas de espera adecuadas para que la ubicación de las pantallas permita su correcta visualización.

Ourense no es la única provincia en la que esta fórmula para la reorganización de las citas de consulta ha saltado de los hospitales a los centros de salud. Otras áreas sanitarias, como la de Vigo, están también usándolo desde este mismo mes. Cada máquina cuesta al sistema público 3.300 euros y las pantallas rondan los 1.800.

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