«Nuestro club es como un ecosistema»

Elías José González lidera la escuadra que representará al ajedrez ourensano en el nacional


ourense / LA VOZ

Elías José González Gil (Ourense, 1974) descubrió a los 6 años que su progenitor disfrutaba de un juego de mesa, acompañado de un fraile franciscano. Fue el inicio de algo más que un entretenimiento, en realidad la llama que prendió una pasión.

«Veía a mi padre jugando con un amigo y, para un niño inquieto como yo, ver aquella superficie llena de soldados me llamaba mucho la atención, aunque no me atreví a hacer preguntas y fue a mi hermano mayor al que le pedí que me enseñase. Desde entonces quedé atrapado», asegura el ya experimentado Elías, quien admite además que su formación fue «autodidacta e ignorante».

Y es que todavía le faltaba acceder a la especialización de los libros y a la cultura ajedrecística que, más allá de sus trece años, descubrió en su propia ciudad. Entró en la Escola de Xadrez de Barrocás a finales de los ochenta, pasó al Orfeón -en sus tiempos de campeón gallego sub 21 de billar a tres bandas- y terminó de formarse, incluso como monitor, en la Casa da Xuventude.

Fue en 2003 cuando se convirtió en uno de los artífices de la creación del Club Deportivo Xadrez Ourense: «Dimos el paso a montar esta aventura que empezamos con cuarenta y cuarto socios, muchas ganas, ilusión y un único equipo que militó en la Segunda Autonómica y pronto subió a Primera. Poco a poco fuimos creciendo, con algún título gallego e incluso podios a niveles nacionales. Sobre todo, desde 2010, logramos convertirnos en una estructura muy potente a nivel gallego, sea cual sera el parámetro, desde las licencias federativas a la capacidad para organizar eventos ajedrecísticos».

El crecimiento del Xadrez Ourense fue exponencial y de hecho, el nivel alcanzado era difícil de predecir, pero González Gil no puede dejar escapar detalles como el hecho de que un siete veces campeón de España, como es Iván Salgado, haya regresado a casa, después de jugar ligas tan competitivas como la turca, alemana, francesa o italiana, para disputar con sus vecinos el Campeonato de España, al que accedieron tras una competitiva División de Honor.

«Y hablamos de un deportista de nivel nacional, afincando en Bulgaria, y que tiene muchas ofertas para jugar en el todo el mundo. Y eso, tras una temporada en la que otros cuatro de nuestros ajedrecistas consiguieron medallas nacionales», resalta Elías. El nivel cuantitativo también es elevado, ya desde hace tiempo instalados como primer o segundo club gallego con mayor presencia en los torneos estatales, sin olvidar la excelencia organizativa, incluidos los principales torneos de base, alcanzando los cuatrocientos niños en alguna edición del Festival de Expourense y también retomando por fin la que será décima Copa Maristas, este fin de semana.

El presidente de la entidad lo define de un modo muy gráfico: «En este club va todo de la mano, es como un ecosistema. Técnicos titulados con nombres y apellidos llegan a dieciocho centros de enseñanza en la ciudad y perímetro urbano, así como a cinco concellos de la provincia. Es una base de unos trescientos niños y así no es tan difícil contar con un centro de tecnificación en Ramón Cabanillas, al que asisten semanalmente ciento diez ajedrecistas. Como leí recientemente al entrenador de la UD Ourense, podríamos decir que esto no se consigue chasqueando los dedos».

Y un apasionado como González solo puede alegrarse cuando ve que un jugador de la talla de Salgado «que tanto arrastró la maleta por todo el mundo» se una a nosotros en un momento dado, por eso lo aprovecharemos, en la liga y en unas jornadas que organizaremos a partir del próximo día 15.

Tampoco olvida lo que hicieron por el ajedrez ourensano en el pasado personas como «Clemente Jiménez, que me marcó pese a la diferencia de edad y también hizo mucho por la difusión de este deporte; Manuel Villar, por su generosidad y porque sin saber jugar siquiera, supo ver su potencial formativo; como los hermanos Manuel y José Antonio Álvarez, que tan inmensa labor realizaron en la Casa da Xuventude».

Y del recuerdo, pasa Elías a un futuro en el que solo puede subrayar el trabajo realizado por sus compañeros de club y por otras entidades: «La labor de Andrés Ibarra en el Benchoshey es soberbia, como la de Óscar Martínez en una villa como Verín, están haciéndolo muy bien».

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