Apremian a los concellos a legalizar las captaciones de agua

Muchas traídas vecinales no cuentan con los permisos de los organismos de cuenca

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XINZO / la voz

Las confederaciones hidrográficas quieren acabar con las traídas irregulares, captaciones que llevan tiempo funcionando pero que no cuentan con los permisos de los organismos de cuenca. Y en el caso de la del Duero, han decidido pasar a la acción y varios responsables mantuvieron un encuentro con alcaldes de la comarca de Verín para instar a los ayuntamientos a asumir el control de la totalidad de las captaciones de agua existentes, y, sobre todo, para que apremien a asociaciones vecinales o de comuneros a regularizar las que no declaradas oficialmente. El organismo regulador de la cuenca desea poner fin a las captaciones en las que no se realizan los preceptivos análisis en la traída, no se clora el líquido ni se limpian los depósitos de agua.

La situación es compleja. Según la aplicación de la Ley de Aguas, los concellos que permitan esa traídas no legalizadas pueden ser multados con sanciones que van desde los 30.000 hasta con 600.000 euros (para los casos muy graves, como un fallecimiento por intoxicación por agua). En todo caso, son los ayuntamientos los que deben abonar las multas por permitir la existencia de traídas fuera de la norma.

Muchas de estas captaciones comunitarias se concedieron en las décadas de los años 70 y 80 cuando no existía abastecimiento municipalizado y fueron pagadas por los residentes de las aldeas. La actual ley impide que haya una duplicidad, es decir, que un usuario disponga de agua de la red municipal y «del pueblo». La Administración se ampara en que la normativa no permite que haya dos concesiones de aguas sobre el mismo territorio. Ante esa situación, prioriza la permanencia de la red municipal.

No fue posible conocer una valoración de la Confederación Hidrográfica del Duero sobre esa reunión en Verín.

«En nuestro caso, esa no legalización de captaciones y las dudas sobre el abastecimiento hídrico del municipio fueron aspectos que determinaron la anulación por el Supremo del PXOM», afirmó el regidor de Monterrei, José Luis Suárez Martínez. «Es un problema muy grave para los concellos, se nos echan encima todas las responsabilidades», lamentó.

Grave problema

Existen más de medio centenar de traídas no municipalizadas en el rural en la comarca de Verín, muchas de ellas no regulares. «Aquí hay diez irregulares. Estamos tratando de municipalizarlas, pero es un proceso complejo», señaló el regidor de Cualedro, Luciano Rivero. Y añadió: «Lo normal es que Sanidade endurezca los controles en las que no son de gestión municipal».

El alcalde en funciones de Verín, Diego Lourenzo, resaltó la dificultad de poner en marcha la norma. «A Confederación quere que os concellos sexamos os responsables das traídas, pero aquí existen varios núcleos con depósitos e captación propias dos veciños. Queren que cedan esas captacións á institución municipal, que a xestionará, pero ten que ser vontade dos veciños, non solo do Concello», expuso.

En Castrelo de Val, el primer edil, Vicente Gómez, apuntó a que en su concello hay 16 traídas en el rural que no gestiona el ayuntamiento. «Hai que ter en conta que no seu día moitos pobos fixeron a traída de mananciais e son os comuneiros ou asociación veciñais as que se responsabilizan do seu funcionamento», señaló el regidor.

Sin datos concretos del número de manantiales no regularizados en la provincia

La Confederación Hidrográfica Miño Sil tiene registradas cerca de un centenar de traídas rurales, pero la propia Confederación reconoce que puede haber muchas más, de las que no tiene constancia oficial. En muchos casos, el agua presenta algunos problemas de contaminación bacteriológica, lo que no se traduce necesariamente en que no sea potable.

Algunas estimaciones evalúan que cerca de 650.000 usuarios en Galicia (cerca de un 25% de la población) tienen agua a través de pozos o abastecimientos vecinales. En amplias zonas del rural ourensano no existían hasta hace una década redes centralizadas de suministro.

La situación actual acarrea otro grave problema. En verano llegan a los pueblos cientos de visitantes a pasar el estío. Las altas temperaturas y el consumo disparado llevan a que se sequen muchos depósitos de rural y a que haya que cortar el suministro en algunos casos, como aconteció el año pasado en muchos núcleos de la provincia. Algunos concellos, como es el caso de Trasmiras, aprobaron modificaciones puntuales en su normativa de abastecimiento para sobrecargar fiscalmente ese alto consumo durante el verano.

A menudo, las comunidades vecinales ponen serias reticencias a la legalización oficial del servicio, ya que la regularización acarrea el coste de la cloración, analíticas periódicas, instalación de contadores, depósitos y canalizaciones en buenas condiciones. La otra opción es dejar en las manos del Concello esa gestión; algo a lo que los vecinos se resisten en no pocos casos.

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