Navidades felices... para algunas personas


La Navidad, es el momento del año en dónde socialmente se espera que exista unión familiar, ilusión y momentos memorables para compartir en familia y junto a aquellas personas que nos quieren y más nos protegen.

No obstante, la Navidad también es la época más triste y dolorosa para muchas personas; es la época del año donde las personas experimentamos la falta, el duelo, la soledad, la carencia económica y por supuesto, una época del año en la que se incrementa la violencia en el hogar. De hecho, Navidad y año nuevo son la época del año dónde tradicionalmente se reportan más delitos por violencia de género y abuso.

Las causas son múltiples, desde que pasamos más tiempo en casa, estamos expuestos a «el ideal de la felicidad» en los medios de comunicación y las personas reaccionan con más frustración, existe mayor índice de consumo de drogas y alcohol y por lo general es un momento en el que hay que tomar decisiones a nivel familiar. Existen más probabilidades de que haya una explosión de situaciones acumuladas, por lo que, aquellas personas que son agresivas física o verbalmente tienen muchas más probabilidades de agredir.

Existe exactamente la misma probabilidad de que la mujer agredida, madre de familia, se calle, con la finalidad de que sus hijos e hijas no sufran o que se limiten a realizar consultas telefónicas, por correo electrónico o preguntas superficiales sin tomar acción; porque por lo general priorizan la evasión del problema en dichas fechas. Suena terrible pero la mujer maltratada se siente culpable de arruinar la Navidad a sus hijos.

Aunque no tenemos datos estadísticos, se presume un aumento muy considerable de la prostitución durante estas fechas. En cierta manera, en la sociedad «se considera normal» que cenas de empresa, cenas de fin de curso, reuniones de amigos terminen con «sexo de pago». Es algo que socialmente se ha normalizado, España es uno de los países con mayor prostitución en el mundo, parece que nadie se pregunta que si de las 800.000 personas que cruzan fronteras siendo víctimas de trata, alguna puede ejercer en la frontera, nuestra frontera entre Chaves a Verín. Nadie se pregunta si esa mujer está siendo controlada, si tiene medios de vida para dedicarse a otra profesión, si tiene menores a cargo en casa, de si sus papeles están en regla o de si ha podido realizarse una revisión médica completa este último año.  

La Navidad también es una época de aumento de conductas de riesgo sexual. Aunque nadie les pone nombre existe, hablamos de las infecciones de transmisión sexual, el sida, sífilis, gonorrea, virus del papiloma humano… existen, son muy prevalentes y afectan a la salud de una manera brutal. Cada día tenemos más juventud y más personas expuestas a este tipo de infecciones a las que parece que nadie les pone nombre, ya que no es un tema agradable a tratar. No estamos educando a prevenir, nos limitamos a prevenir embarazos no deseados e ignoramos el VIH o VPH. Tan solo se aborda el fin reproductivo de la sexualidad, y ese tan solo es la punta del iceberg.

Cabe añadir que, en esta época donde parece haber más tiempo de relax, también aumenta la ciberviolencia. La gente desconoce que existe la ciberviolencia de género, o prácticas habituales como el sexting o el grooming que son delito. Al incrementar las conductas de contacto social también incrementamos el uso del teléfono. Estamos detectando muchos contenidos con connotaciones muy agresivas desde edades muy tempranas, sobre todo existe una centralización en el sexo o el bullying. Parece ser que las nuevas tecnologías dan cierta licencia a los agresores noveles a aprender a ser violentos, escalar esta violencia y no tomar responsabilidad de este tipo de comportamientos cada vez más habituales.

Por último, si observamos bien a nuestro alrededor, es en esta época cuándo las personas estamos más expuestas a campañas sexistas, que postergan nuestra asignatura pendiente, la de los estereotipos de género. Seguimos comprando regalos envueltos en papel rosa o azul, enseñando a jugar a los «niños como varones y a las niñas como mujeres» y no como personas. Hablamos de fraternidad e igualdad, pero seguimos esperando a que nos sirvan la mesa, y nos hemos acostumbrado a que lo importante sea la decoración navideña y un número significativo de regalos.

Aún así y pese a todo, la Navidad sigue siendo una época bonita, si no fuese así no existiría un grupo de personas dispuestas a trabajar con una sonrisa para que otras puedan pasarlas con el menor dolor posible.

Si no forman parte de alguno de estos grupos desfavorecidos mencionados, considere que le ha tocado la verdadera lotería.

Lorena Álvarez es Psicóloga. Unidad de violencia en Verín, en la provincia de Ourense.

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