«Temos que evolucionar a cociña da muller, darlle máis visibilidade»

Begoña Vázquez acaba de participar en la semifinal del concurso cocinero del año

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Ourense / LA VOZ

Begoña Vázquez (Riós, 1986) es una apasionada de la cocina, que encontró su profesión entre fogones. Estudiante en el IES de Vilamarín, después pasó al mundo laboral y continuó aprendiendo en los restaurantes Beiramar de O Grove y San Miguel de Ourense; hasta que hace cuatro años apostó por dar el salto e iniciar también una andanza empresarial. «Decidín montar algo meu porque necesitaba saber se podía facelo realmente», confiesa.

Vázquez abrió la tapería O Souto das Candeas, en Verín. «Escollín Verín por estar cerca da casa, tiña ganas de volver á miña zona», relata. La experiencia salió bien, tan bien, que hace año y medio puso en marcha el restaurante Regueiro da Cova. Así que ahora, apenas pasada la treintena, regenta los dos locales. Ambos se caracterizan por ofrecer una cocina en la que Vázquez apuesta por el producto de cercanía. «Quero potenciar os produtos que hai a 50 quilómetros á redonda», explica la hostelera. «Fago unha cociña tradicional ben empratada, cun respecto ao produto, sobre todo», añade.

Vázquez asegura estar encantada con la buena acogida que tiene de la clientela. «A verdade é que está sendo impresionante», asegura. Y entonces habla de su equipo. «Teño equipazos, que valen o que pesan en ouro», dice con convicción. Destaca el hecho de que sus empleados son sobre todo mujeres; y acto seguido reivindica el peso de la mujer en un sector donde por volumen son muchas más ellas que ellos, pero en cambio los hombres copan los puestos más reconocidos. «Temos que evolucionar a cociña da muller, darlle máis visibilidade; porque os homes non nos deixan pasar», señala. Y añade: «Temos un pouco de medo de presentarnos aos concursos». Como ejemplo se ponía a ella misma, que el miércoles participaba en la semifinal norte del concurso a cocinero del año que organiza la feria Alimentaria y, entre los ocho profesionales presentes, era la única mujer. «Eu penso que hai medo, ás cousas mediáticas, á televisión... Poñémonos un pouco máis nerviosas. Eles son máis fríos, e nós máis sentimentais», decía. Eso sí, esa situación no hacía más que envalentonarla.

Muy ilusionada

Antes de participar, Vázquez se confesaba nerviosa, pero acto seguido resaltaba que estaba muy ilusionada. «Sempre é un espaldarazo. O máis importante é facelo con cariño e con ganas, e sobre todo pasalo ben, disfrutar a experiencia e coñecer xente», decía.

La ourensana llegó al concurso invitada por la propia organización. «Enviáronme un correo para saber se quería participar. ¡E dixen que si! Tiven que mandar o currículo, fotos, e tamén receitas. ¡E colléronme!», relataba. Era su primera vez y fue elegida para ir a la semifinal, que se celebró en la escuela de hostelería de Leioa (en el País Vasco). Durante cinco horas estuvo metida en la cocina para dar salida al menú, que después presentó al jurado formado por Sergio Bastard, Álvaro Garrido, Raúl Resino, Jordi Cruz, Óscar Calleja, Julia Pérez y José Carlos Capel. De nuevo se cumplía su reivindicación de que ellos son mayoría. Con ella se llevó a Anxo Sanmartín como ayudante. «Elixino porque vale moito», resaltaba. No hubo suerte, y no estarán en la final que se celebre en Alimentaria en Barcelona. Al menos no el próximo año.

¿Con qué sueña Vázquez? «¡Unha estrela Michelín sería xenial! Pero a cousa está complicada. Iso si, intentarémolo», respondía. ¿Y hay previsión de nuevos proyectos empresariales? «De momento non, creo que me chegan cos dous que teño», decía riendo.

Hace cuatro años abrió una tapería en Verín, a la que después sumó un restaurante

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