La cartografía del viento

La experiencia creativa del océano Sobral con los tejidos de Roberto Verino


ourense

El Espacio de Arte Roberto Verino presenta Poas teas/ Terras de Verín(o), de Antón Sobral. Una muestra multidisciplinar en la que el artista interviene, como materiales pictóricos, retales de telas de la colección estival de Roberto Verino, como soporte, retazos de luz, color e ilusión en sus paisajes oceánicos y una instalación realizada con el estuche pintado y las botellas Terras do Gargalo, del propio diseñador verinés como colaboración artística y homenaje al paradigmático creador Roberto Verino.

Activista de la cultura, Antón Sobral experimenta a través de una obra de origen conceptual y un paisaje abstraído de filiación, distante por su infinitud y el empleo de tonos fríos atlánticos, la escala y anulación de referencias contextuales que lo transforman por su imprecisión en universal a la vez.

Cuadernos del mar, emociones sublimadas por un paisaje sin presencia humana. Isolíneas cartográficas que presenta como islotes de recortes de telas de diseño Verino y generan en su maridaje en la ilusión del espectador espacios imaginarios, cosmogonías de belleza encriptada cuyos perfiles se alzan en las emersiones y crestas y sumergen en las inmersiones como animales fantásticos en la coreografía de las olas y una simbiosis rítmica de gran elegancia, diseño y color como la imagen de la representación de un sistema de proyecciones único de un territorio desconocido.

A través del colaje integra elementos no pictóricos y los plásticos formando un espacio físico y mental elaborado a través de la experimentación óptima de las partes integradas que representa en la serie Maridaxe Verino /Sobral, obras con compromiso bajo su aparente preciosismo estético, ya que, como cronista de su época, revisa desde distintos lenguajes el convulso siglo XXI desde la expresión de un discurso humanista y solidario, la conciencia de un artista que denuncia las injusticias desde su activismo social en una labor de resistencia y visibilización de la cultura gallega, desde un punto de vista que integra tradición en la técnica artística soporte de su discurso y renovación y vanguardia en la investigación plástica a través de fuentes multicanales de expresión y el elemento conceptual de su obra.

La materia pictórica es elaborada para obtener transparencias, veladuras que permiten aflorar imágenes sensoriales y mentales en un elemento narrativo no necesariamente figurativo. Una tendencia idealista de infinitud como afirmación del blanco como deslumbrante espacio inconcreto de dimensión inconmensurable, estableciendo vínculos entre el hombre y la naturaleza.

Líneas de horizonte de iridiscente fragilidad casi mística en la neutralización de la reflexiones de la luz en la atenuación de las longitudes de onda que en una interferencia destructiva reduce la intensidad del color y una tendencia hacia la abstracción biomórfica y surrealizante que distancia el elemento representado en Horizonte o Illa de Monterrei, paisaje envuelto en la niebla misteriosa de Galicia.

Las composiciones se ajustan a un esquema cromático estructural como en los paisajes de Lodeiro en las bandas de color cuyas degradaciones van del espacio 0 sobrerreal del blanco, expresión de lejanía intangible al azul profundo y próximo y en las variaciones en la escala en permanente estado de experimentación como «el terco acercamiento del artista al motivo» definido por Binswanger y citado por Álvaro Cunqueiro.

Antón Sobral juega con el efecto óptico de las construcciones que en espesor extreman el motivo de lo real y el ilusionismo de la pintura en un universo de simulacros y accidentes de gran magnetismo constituyendo el entramado de la composición del código Sobral y revisando el concepto de apropiación de los nuevos realistas sobre la aprehensión cuantitativa de objetos de la sociedad de consumo: expansiones de César, embalajes de Christo, materiales de escaparate de Raysse, inclusiones de Arman, Deschamps… Cada obra es una exploración conceptual y expresiva a través del óleo, la acción o la fotografía.

Dos inquietantes fotografías atesoran su proceso previo de colaje. La mirada se dirige al elemento que se reserva y perturba, oculto y misterioso, jugando con planos enfocados y un desenfoque planificado que oculta el reconocimiento del objeto para darle un nuevo valor simbólico y conceptual. Metamorfosis sorprendentes de tejido intervenido con la actuación performática del artista. Maridaje complementario. Territorio de arte.

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