«Mis dos grandes pasiones son el mundo de los sellos y la farmacia»

La ourensana acaba de recibir la Medalla al Mérito Filatélico 2015

Pilar Gallego, en el Liceo, lugar en donde comparte su afición por la filatelia.
Pilar Gallego, en el Liceo, lugar en donde comparte su afición por la filatelia.

ourense

Se define como ourensana cien por cien. Pilar Gallego Domínguez es la socia número uno de la Sociedad Miño y recientemente recibió la Medalla al Mérito Filatélico, el más alto galardón de esta afición en España.

Es la pequeña de cuatro hermanos, ya fallecidos. Entre ellos el doctor Luis Gallego y la historiadora Olga Gallego. Estudió Farmacia en Santiago de Compostela, aunque acabó la carrera en Granada. Hoy ya está jubilada.

Su afición por los sellos le llegó siendo muy pequeña. Recuerda la primera vez que los tuvo en su mano. Fue con motivo de su Primera Comunión. «Unos amigos me regalaron una caja con sellos», explica. Tenía siete años y recuerda que estaban cuñados con la cara de Alfonso XII. «Los colocaba, los volvía a colocar, los miraba... Me ilusioné con ellos», afirma.

Pero con el tiempo la afición, aunque volvía de vez en cuando, se fue diluyendo. Sin embargo, en 1964 le propusieron crear, junto a otras personas como Xaquín Lorenzo Xocas, la Sociedad Filatélica Miño. Y así lo hizo.

En aquellos años, la farmacia ocupaba buena parte de su tiempo. Ella lo resume muy bien: «Mis dos grandes pasiones son el mundo de los sellos y la farmacia». Ejerció la mayor parte de su carrera en la capital ourensana, aunque estuvo diez años en Verín, lo que le alejó temporalmente de la sociedad. «Había un grupo de hombres que se reunían en la Bilbaína. Eran casi todos médicos, como mi hermano, y conocían mi afición por los sellos. Por eso quisieron que me uniera a ellos», explica. Fue una vez que se jubiló cuando decidió, por vocación, volcarse en el mundo de los sellos. Lo primero, apuntarse a un curso de informática para poder montar las colecciones. No sabe el número que tiene, pero sí habla de sus preferidas. Especiales. Se le viene a la cabeza la dedicada a los ángeles, que ha llamado Soñando con angelitos. Aunque un incendio en su casa acabo hace años con buen parte de su colección, sigue comprando y cuenta con sellos de España, Francia, Andorra o Guinea. Y guarda los temas dedicados las orquídeas, aves rapaces, mariposas o plantas medicinales. Y es que en sus gustos se refleja también su pasión por la farmacia. Sigue coleccionando, a través de revistas, cambiando sellos o acudiendo a exposiciones. Ahora está inmersa en una dedicada a los abanicos, a la que ha denominado Moviendo el aire. Al margen del mundo de la filatelia, Pilar Gallego se reúne a diario con un grupo de amigas con las que charla sobre diversos temas de actualidad. Y recuerda cómo con sus hermanos, con los que vivió siempre, nunca hablaban de trabajo. Relata que cuando era joven no resultaba habitual que una mujer se apasionara por los sellos. Quizás por eso hubo una época en que abandonó la afición. Pero, como consejo para los futuros coleccionistas, afirma. «Yo lo que digo es que aunque alguna vez de tu vida lo dejes, no te desanimes. Seguro que volverás a coleccionar y a ilusionarte».

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